Por Rosamaría Marbán F. a 29 Julio 2011 en larevista.com.mx

En Yucatán existe un riesgo latente en mujeres que están por caer serios problemas mentales originados por la depresión como consecuencia de la violencia intrafamiliar, alertó la investigadora del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán, Gloria Arankowsky Sandoval donde tiene a su cargo el laboratorio de Neurobiología.

La investigadora mexicana, quien es considerada de un sector poco numeroso pero si muy especializado en el ámbito científico, sostuvo que es lamentable que factores como la violencia que se genera al interior de las familias en el estado, sea la pauta para enfermedades de alta peligrosidad como la esquizofrenia y depresión, y que esto sea una constante cada vez más numerosa.

En entrevista, Gloria Arankowsky Sandoval se remontó a un parámetro que da una pauta importante en el objeto del estudio de la conducta humana que realiza desde hace ya varios años en esta capital yucateca, el cual es que la depresión es una de las causas principales de discapacidad en el mundo de acuerdo al a Organización Mundial de la Salud.

Por ello, dijo, es importante este estudio realizado con personas que acuden, principalmente,  a consulta de especialidad con claros síntomas de depresión y que tras controles y estudios a decenas de pacientes mujeres da como resultado que la violencia familiar está claramente asociada con el trastorno depresivo mayor.

Lo que además se suma a otras peculiaridades, como el estar casada o en unión libre, padecer de un nivel socioeconómico bajo y apoyo social mínimo, lo que agudiza y pone en riesgo la salud mental de las mujeres que habitan el Sureste mexicano y principalmente Yucatán, quienes acuden a los servicios médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social, específicamente al hospital  “Dr. Ignacio Téllez” de esta ciudad, donde se han visto casos severos de trastornos mentales por causa del maltrato en los hogares.

Aunque hace varios años, detalló la especialista, este fenómeno era considerado como un problema menor, esto se ha ido acrecentando al grado de dar como resultado un mal de salud pública y ser considerado como un factor que hay que atender urgentemente con políticas públicas integrales.

Arankowsky Sandoval, quien es egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)  reconoció que si bien hay grados en la violencia intrafamiliar, las secuelas del abuso son perdurables y llegan a manifestarse claramente en padecimientos físicos y mentales.

Las investigaciones de la conducta que encabeza la especialista mexicana han dado como resultado que las consecuencias son realmente serias y devastadoras, al grado de que pueden traducirse en ataques de pánico, insomnio, tensión nerviosa, abuso de drogas y alcohol, baja autoestima, depresión e incluso conducir al suicidio o automutilación.
Si bien esto es preocupante, subrayó que no hacer nada para prevenir las relaciones de poder en el seno familiar es peor aún, por ello se está a la vanguardia de este tipo de análisis para que sirvan de base a nuevas políticas públicas.

Aunque aclaró que este tipo de maltrato físico, psicológico o sexual, o en su caso abandono que también puede ser catalogado como violencia en el hogar, no es privativo de las mujeres yucatecas, por el contrario,  “es un problema mundial, de todas las culturas en las que la mujer es tratada con un grado de inferioridad, pese a que no tenga que ver el nivel de educación en esta situación”.

Relación con el suicidio

Respecto al suicido, la investigadora aceptó que la violencia intrafamiliar es un factor de riesgo que puede desencadenar los suicidios aunque no es una regla exacta, aunque advirtió que en los estados del Sureste de México es una realidad tangible el número considerable de este fenómeno.

Pero además, recalcó que se dan mayormente en personas del sexo femenino y luego de varios avisos de violencia que han provocado a su vez trastornos mentales y físicos.

La muestra de 270 personas que accedieron a ser objeto de estudio se dividieron en casadas, solteras, divorciadas, en unión libre, o viudas, con diferentes grados socioeconómicos, que iban desde el bajo, medio bajo, medio alto y alto.

Asimismo, en cuanto a escolaridad se tuvieron niveles de analfabeta, primaria, secundaria, bachillerato y licenciatura, así como actividades englobadas en el hogar, empleadas, comerciantes o profesionistas y con diversos grados de apoyo como máximo, medio o mínimo.

Y un factor que determinó igualmente el grado y riesgo de trastornos fue el tipo de violencia que es el total, físico, sexual, emocional y económico.

De igual forma, se observó que el principal agresor es el cónyuge o esposo en más del 70 por ciento de los casos, aunque si hubo otros familiares que también ejercen la violencia intrafamiliar.

A la par de la acción preventiva, la investigadora advirtió la necesidad de que cada mujer denuncie la violencia y acuda a centros de apoyo para salir de este círculo vicioso que puede degenerar en severas lesiones físicas y mentales.

El laboratorio de Neurobiología  se originó en 1994, teniendo como objetivo el estudio de los mecanismos cerebrales relacionados con el sueño y la memoria. Posteriormente, se ampliaron las líneas de investigación del laboratorio, dando inicio al programa enfocado al estudio de los trastornos del ánimo y otras enfermedades mentales.-

FUENTE: larevista.com.mx

Ultima actualizacion: 6 Abril, 2012 a las 14:11