“Miraba la sangre correr por mis brazos…, me gustaba, me asustaba, me dolía y me tranquilizaba. Tenía entonces, creo, unos 10 años cuando empecé a arrancar de mis brazos y piernas todas las cáscaras de heridas que querían sanar..pero yo no las dejaba..yo quería verme sangrar, y a pesar de los esfuerzos de mi madre: castigos, guantes, golpes, etc., yo seguía con este ritual que en el fondo me gustaba. Cuando fui adolescente ya casi no me lastimaba, tuve unos años de sangrar menos..bastante menos, quizás encontraba placer en otras cosas… , estudié, trabajé. Pasaron los años y conocí a quien fui mi marido, quedé embarazada, estaba trabajando, dejé las cosas que me gustaban y me hacían bien.., antes del año de convivencia comenzó la violencia, primero psicológica y verbal..entonces volvió a surgir ese gusto , dolor y placer juntos de verme sangrar, otra vez empecé a lastimarme, arrancar las cáscaras y volver a sangrar…, aún embarazada lo hacía ocultándolo a mi doctor , ya que lastimaba mis brazos y mi espalda..Un año después la violencia en casa creció, no pude ni sabía frenar esta violencia psicológica, entonces comenzaron los golpes, discusiones por cuestiones importantes como nuestra hijita, o triviales , por dinero (que él me sacaba de mi sueldo) por que nos dejaba solas, etc. Todas las razones llevaban a los golpes, El volvía a casa drogado y no se le podía hablar…Quería hablarle y tratar de razonar lo que nos pasaba pero era para pegar, marcarme, dejarme moretones en mis piernas, sus dedos marcados en mi cuello, por tirarme contra la pared para inmovilizarme y acercarme su cara furiosa insultándome y maltratando mi mente ya casi destruída, lastimando mi cuerpo, destrozando mi personalidad también gastada por mis propios maltratos, arruinando la mente de nuestra pequeña hija. Desde esos años, algunas veces al año lastimo mi piel y me veo sangrar y sangrar.. esa mezcla de dolor , placer y tranquilidad está dejando marcada mi piel con manchas marrones, cicatrices de heridas que vienen de un corazón y una mente atormentada desde hace más de 30 años…”

Tú que estás viviendo en violencia emocional, psicológica y/o física en tu pareja, sufriendo maltratos mentales y físicos, quizás te sientas identificada con este artículo, ya que es probable que Tú te estés lastimando, mediante autolesiones, heridas que te provocas como otra vía de escape de esta terrible vida, como si esa descarga te tranquilizara, creando erróneamente en tu subconciente un estigma de deshago que en definitiva te hunde más en depresión, y sigue esclavizando tu vida.

Algunos estudios indican que en muchos casos, las personas que se autolesionan sufren TLP, Trastorno límite de la personalidad. En estos casos estas personas pueden producirse daño a si mismas o a otras personas. En el caso específico en mujeres maltratadas, y siguiendo el relato citado al comienzo, podemos también ver que muchas veces las causas, el comienzo, de este desorden radica en la infancia, entonces vuelve a repetirse a surgir , y quizás con mayor fuerza, cuando se vive nuevamente la situación de violencia.

En estas mujeres maltratadas que se autolesionan, esto supone la fantasía de erradicar esa “parte extraña, desconocida” de su propio yo , que imaginan en forma inconciente que forma parte de su cuerpo. Quienes se autolesionan sufren muchas razones concientes que las inducen a esto, las cuales incluyen autocastigo (sienten culpa), reducción de la tensión, mejoría del estado de ánimo, como también distracción de situaciones o afectos personales intolerables (caso de un marido maltratador). Entonces así después de autolesionarse se sienten mejor y aliviados.

Las autolesiones han aumentado dramáticamente en los últimos años, es más frecuente de lo que se cree, y aunque en una primera instancia es asociada a desórdenes de personalidad en adolescentes, resulta ser que también lo sufren personas adultas, en este caso hablamos de las mujeres sufriendo violencia emocional o física. La autolesión debe ser tratada profesionalmente, dado que puede inducir al suicidio con el transcurso del tiempo.

La autolesión es un lenguaje somático que utiliza el cuerpo en lugar de las palabras. En el caso de la mujer maltratada, psicológica o físicamente, en un hogar donde la violencia está instalada, soportándola por meses o años, es definitivamente una forma de somatizar lo que no puede hablar o decir a su pareja pues se encuentra bajo su dominio, esta mujer se siente una esclava sin derecho a nada. Es un intento de manejar sentimientos de caos como la ira, el odio, sufrimiento emocional intenso, tratando de expresar la decepción y el abuso.

La repetición continua de las autolesiones, se deben por lo general a querer escapar de una situación intolerable o un estado mental insoportable. Las posibles razones o motivos podrían ser:

  • escapar de la angustia agobiante
  • huir de una situación problemática
  • aliviar la tensión emocional
  • buscar ayuda
  • cambiar un dolor psíquico por dolor físico
  • bloquear recuerdos perturbadores
  • querer morir

Los niños y niñas que crecen en una familia donde hay discordia,discusiones, violencia verbal y física, heredan vulnerabilidad a los trastornos afectivos , que de no tratarse, repetirán en su vida adulta. Niños que crecen en medio de abuso emocional, físico y sexual hacia ellos, o viendo este sufrimiento y maltrato hacia su madre, son factores importantes de riesgo. Es de destacar que el abuso sexual infantil es el trauma más repetitivo en las  mujeres que se autolesionan, y esto conlleva a una vulnerabilidad creciente a padecer trastornos mentales en la adolescencia o en la vida adulta en diferentes situaciones, tales como la convivencia con una pareja abusadora.

Es fundamental la búsqueda de ayuda profesional en estos casos avanzados de autolesión. Necesitan atención en centros especializados para tratar el caso en particular. Si bien darse cuenta o tomar conciencia del daño que Tú te estás profiriendo es fundamental, necesitar salir de la cárcel mental del autocastigo inducido por la violencia doméstica que ejerce tu pareja y comenzar a transitar el camino de la recuperación de tus valores, de tu autoestima.  Y está claro que no es magia , y que no requiere esfuerzo, puesto que sí requiere un esfuerzo y compromiso de tu parte para terminar con este tormento que te produces…inducida por traumas de tu infancia sumados a los maltratos de tu convivencia actual.

Insisto en que es fundamental tratar la violencia emocional y verbal desde los primeros indicios, no permitir que avance, poner un freno desde el principio con técnicas de acuerdo, y si no es posible de ninguna manera, contemplar la ruptura de una pareja que traerá violencia peor en el futuro. No permitas que avance y te esclavice, te manipule y dejes de ser Tú misma y entonces desahoges tus sufrimientos lastimándote periódicamente.

POR LA ERRADICACIÓN DE LA VIOLENCIA EMOCIONAL EN LA PAREJA  Y LA FAMILIA.

FUENTE: superalaviolenciaemocional.com/blog

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