Me gustaría exponer mi caso porque ya ha llegado un punto que creo necesitar ayuda.

Veamos, aproximadamente, a los 17 años empecé a lesionarme (ahora tengo 23). Lo hacía-hago porque encuentro desahogo en ello y me “ayuda” a lidiar con mis emociones cuando racionalmente me agoto, es decir, me bloqueo mentalmente y la única forma que encuentro para lidiar con lo que siento es gritar y lesionarme.

Generalmente me mordía los brazos, pero conforme ha pasado el tiempo, no me producía el mismo efecto y comencé, también, a morderme las piernas, tirarme del pelo, pegarme fuerte en la cabeza o incluso he llegado a “autoestrangularme”.

El caso, es que he padecido bulimia (comía compulsivamente y luego vomitaba, he llegado repetir el proceso hasta tres veces en un mismo día), curiosamente en ese periodo de tiempo me lesionaba menos. Poco a poco, creo que estoy saliendo de ello, vomito mucho menos y no tengo tanta impulsividad por la comida. Sin embargo, las ganas de autolesionarme cuando tengo algún problema han vuelto a reaparecer.

Cuando discuto con alguien o me siento frustrada, a veces llega un punto en el que no puedo lidiar con la angustia que eso me genera, grito, me “pego” y, lo que realmente me preocupa, es que, últimamente, me ha pasado demasiado frecuentemente e incluso he llegado a plantearme en más de una ocasión la idea del suicidio. Es muy desagradable y me duele muchísimo porque sé qué hago sufrir a la persona con la estoy discutiendo y además me daño a mí misma, y eso es algo que no puedo ni quiero consentir más.

He lidiado prácticamente sola con el problema (sólo mi novio y ahora vosotros sabéis mi problema al 100%). Él me intenta ayudar pero no sabe cómo y a mí se me han acabado las ideas para enfrentar esto yo sola (tuve una etapa de cierta estabilidad, pero en el último año he recaído y es cada vez más frecuente e intenso que antes; quizá influya que estoy terminando la carrera este año y me produce bastante ansiedad las expectativas que puedo tener de cara al futuro).

Seguramente me digáis que mi familia debe saberlo pero os tengo que decir, que mi madre en este asunto no parece muy propicia a involucrarse. Cada vez que descubría que había vomitado montaba en cólera y con respecto a los cardenales que ha podido ver, las veces que le he dicho que era porque me había mordido no le ha dado mayor importancia y ha obviado el tema (aunque, he de reconocer que esa actitud me vino “bien” porque así podía morderme con más libertad sin tener miedo a posibles represalias y por lo menos en casa no tenía que esconderme). Con el resto de mi familia, no tengo un grado de confianza lo suficientemente alto como para contárselo y las veces que ha pasado algo no han comentado nada acerca del tema. Para que os hagáis una idea, el verano pasado sufrí una agresión por parte de mi hermano (ahora ya está solucionado), y excepto mi abuela (me fui a vivir con ella una temporada, hasta que las cosas estuvieran más calmadas), ninguno de mis tios me pregunto siquiera cómo estaba. Es, algo así como que todo el mundo sabe lo que pasa pero nadie habla del tema, supongo que no mentar el asunto lo hace virtualmente invisible. Aunque quizá sea culpa mía porque siempre he tendido a ser reservada y a intentar solucionar las cosas de manera individual.

Sé que sería conveniente que acudiera al psicólogo pero no dispongo del dinero suficiente para pagarlo ahora mismo (estoy estudiando, y la beca y lo que saco dando clases particulares me da para lo justo); por eso recurro a esta página, por si alguien pudiera darme algunas pautas a seguir para solventar poco a poco el problema, o por si se os ocurriera alguna idea que pueda ayudarme y que a mí se me halla pasado por alto.

Llegados a este punto, sólo me resta decir, que muchas gracias por, al menos, haberme leído hasta el final.

FUENTE: ASeFo, autolesion.com

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