NUEVA YORK (Reuters Health) – Una nueva investigación realizada en Estados Unidos revela que algunos niños ya en tercer grado de la escuela se golpean, cortan o lesionan a sí mismos de otras formas.

Estudios previos habían sugerido que un quinto de los adolescentes y jóvenes se autolesionan en algún momento para aliviar emociones negativas o pedir ayuda. Pero este nuevo estudio es el primero que indaga qué sucede a los 7 años de edad.

Los autores hallaron que uno de cada 12 alumnos de tercero, sexto y noveno grado que entrevistaron se había autolesionado por lo menos una vez sin intención de suicidarse.

“Muchos tienden a pensar que los niños son felices y no tienen preocupaciones. Claramente, son muchos más los niños que se autolesionan”, dijo Benjamin Hankin, psicólogo de la University of Denver y coautor del estudio.

El equipo de Hankin conversó con 665 niños sobre sus pensamientos y conductas asociadas con la autolesión y observó que casi el 8 por ciento de los alumnos de tercer grado, el 4 por ciento de los de sexto y el 13 por ciento de los de noveno grado se habían golpeado, quemado o lesionado de alguna manera y a propósito por lo menos una vez.

En los más pequeños, los golpes fueron la forma más común, mientras que los más grandes preferían cortarse o colocarse objetos debajo de la piel.

Diez chicos (el 1,5 por ciento) reunían los criterios psicológicos para el diagnóstico de autolesiones no suicidas: se habían cortado por lo menos cinco veces y con muchas emociones negativas asociadas, según publica el equipo en la revista Pediatrics.

“Hay niños pequeños que sienten muchas emociones y no saben cómo sobrellevarlas, de modo que comienzan a golpearse la cabeza contra la pared”, dijo Hankin.

Para Steven Pastyrnak, director de psicología pediátrica del Hospital de Niños Helen DeVos, en Michigan, “muchas veces, los padres piensan que se trata sólo de una conducta para llamar la atención”.

Pero el experto agregó que la mayoría de los niños que atiende se autolesionan como una forma de expresar su depresión, ansiedad o enojo.

Los padres ignorarían que sus hijos se lesionan, en especial si son adolescentes, que se lastiman en privado. Por eso, siempre es bueno prestarle atención a los cambios de la conducta, los problemas para dormir o comer, y conversar con el pediatra.

Stephen Lewis, de la Universidad de Guelph, en Ontario, dijo que los padres que descubren que alguno de sus hijos se autolesiona deberían actuar de la manera más útil, aunque estén enojados.

“Lo importante es demostrar que se preocupan por su hijo y responder con calma y sin prejuicios. El primer paso es conversar sobre las lesiones, tratar de comprender qué sucede o lo está motivando”, indicó Lewis, que no participó del estudio.

Las causas podrían ser, por ejemplo, las relaciones con los amigos o los problemas en la escuela que los niños o los adolescentes no saben resolver.

“Claramente, el 1,5 por ciento que reúne los criterios diagnósticos son casos muy graves. Pero aun los que se autolesionan una o dos veces pueden recibir algún tipo de ayuda para evitar un problema mayor”, como los sentimientos suicidas o el deterioro de la salud, dijo Hankin.

“Lo importante es que la ansiedad, la depresión (y las autolesiones) se pueden tratar”, sostuvo Pastyrnak, que tampoco participó del estudio.

 

 Estudio: Rates of Nonsuicidal Self-Injury in Youth: Age, Sex, and Behavioral Methods in a Community Sample

 

Traducido del inglés: martes, 12 de junio, 2012 Reuters Health, Pediatrics, online 11 de junio del 2012. Por Genevra Pittman

FUENTE: Medline Plus, servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU

Ultima actualizacion: 20 Junio, 2012 a las 21:06