HERMOSILLO, Sonora(PH) – Para enfrentar las situaciones que le causaban dolor, Sandra prefería superar las cosas de una manera no convencional, no lloraba, no se enojaba, no gritaba ni tampoco buscaba pelear con sus padres.

Después que vivía la escena que le causaba ansiedad o tristeza, llegaba a casa y podía pasar horas encerrada en su habitación sin salir hasta el día siguiente para comenzar de nuevo con su rutina diaria.

Desde pequeña, se caracterizó por tener un carácter fuerte con sus hermanos y con sus seres queridos, a la hora de los juegos ella debía tener la última decisión, de lo contrario, prefería no participar.

Una vez que ingresó a preescolar su desempeño fue bueno, cumplía con las tareas que la educadora le exigía y su comportamiento frente a otros pequeños de su edad se modificó un poco, en casa también.

Ella era la mayor de tres hijos que nacieron en una familia de clase media en la que ambos padres debían trabajar para poder cumplir con las necesidades que se requieren para vivir una vida cómoda.

A los 15 años, comenzó a relacionarse con muchachos de su edad y logró concretar una relación sentimental con uno de sus amigos, la cual meses más tarde acabó en malos términos. Está fue una de sus primeras decepciones fuertes.

A medida que Sandra creció, la vida le parecería cada vez más difícil, complicada y que requería de demasiado esfuerzo como para interesarse en lo que pasaría en el futuro, no se entusiasmaba por plantearse objetivos.

Los golpes

Cuando la joven tenía siete años su padre falleció inesperadamente y fue un golpe duro que afectó a todos los miembros de la familia, sin embargo, su madre se hizo cargo de los aspectos más importantes para que sus hijos estuvieran bien.

Antonio fue un hombre trabajador, que siempre cumplió con el rol de proveedor del hogar, etiqueta con la que el mismo se identificaba porque para él era importante tener algo que ofrecer a los suyos.

Durante varios años el hombre abusó del alcohol pues sentía que era una salida a los problemas laborales y esta adicción terminó siendo uno de los factores más importantes que ocasionaron su muerte.

Con el apoyo de tíos y amigos; Sandra, su madre y hermanos lograron salir adelante en los siguientes años, aunque la figura paterna siempre les hizo falta nunca se quejaron y siguieron con sus vidas.

Cuando la joven ingresó a secundaria pudo mantener sus buenas calificaciones y comenzó a hacer amistades con las que convivía después de clases, entre ellos había un buen amigo de ella por el cual sentía algo más que amistad.

A los meses iniciaron una relación en la que ella se sentía segura y se había comprometido al 100% para lograr que funcionara, en cambio él sentía que las cosas no debían ser tan serias a tan corta edad.

Semanas después de estar juntos, las amigas de Sandra le comentaron que su novio la había engañado con una de sus compañeras más cercanas, esto afectó a la joven pero no platicó de la situación con nadie de su familia.

El malestar emocional era tan desgastante para ella que un día mientras se encontraba sola en su recámara tomó unas tijeras y se hizo una pequeña lesión

La tristeza

Tras la decepción que vivió, Sandra no pudo recuperarse rápidamente pues comenzó a tener pensamientos negativos y pesimistas acerca de la vida principalmente sobre lo complicado de las relaciones.

Cada vez que sentía tristeza o coraje, buscaba algún objeto punzocortante para herirse y trasladar el dolor que sentía a sus antebrazos o muslos, lugares de su cuerpo que podía esconder fácilmente de su madre.

Ésta práctica no la platicaba con nadie ni siquiera con sus amigas más cercanas, era algo muy privado que hasta el momento le había ayudado a pasar los malos ratos y que no afectaba a nadie más que a ella.

Sandra sentía que al herirse la ansiedad que le provocaba la tristeza o frustración que ciertas personas le provocaban había encontrado por fin una salida que le permitía olvidarlo y continuar con su vida de nuevo.

Las heridas aunque eran pequeñas con el paso de los días se multiplicaban, pronto sus brazo izquierdo se llenó de cicatrices entonces fue cuando decidió seguir la dinámica en la otra extremidad.

De los brazos pasó a los muslos, lugar todavía más seguro pues estaba aún más oculto y poco a poco fueron también estuvieron cubiertos de heridas. Ni su madre ni sus hermanos se habían dado cuenta de ello.

La frecuencia y profundidad de las heridas llevó a Sandra a pensar que una opción para terminar con sus problemas sería el suicidio, pero al no saber de que manera ejecutarlo, postergó la idea y siguió lesionándose.

Un mal día, la joven se armó de “valor” y decidió cortarse las venas, por alguna razón uno de sus hermanos menores fue a su cuarto e inmediatamente le habló a su madre, más tarde estaba en el hospital.

Los médicos sugirieron a la familia que la paciente debía recibir atención siquiátrica y sicológica para evitar que nuevamente se presentara otra situación como esa y en la que tal vez no hubieran tenido la oportunidad de llegar a tiempo.

Dolor emocional

La autolesión es cuando una persona se corta, se quema o se golpea para hacer frente a un dolor emocional que no ha podido expresar ni controlar, en ocasiones no hay intención de quitarse la vida, informó José Luis Garibaldi Zamora.

El siquiatra manifestó que una de las características de la autolesión es que se mantiene en secreto de la familia y de los amigos, lo que hace más difícil la detección en pacientes y reduce las posibilidades de tener estadísticas sobre el tema.

Explicó que cortarse, quemarse o golpearse es una forma en la que buscan hacer frente a un dolor emocional, frustración o culpa, que no han podido manejar de otra manera y en Estados Unidos y Europa se le conoce como Cutting.

Como muchas otras conductas, estas han empezado a tener mayor incidencia porque el problema de manejo de emociones es cada vez más difícil para los adolescentes, así como el consumo de drogas y los trastornos de alimentación.

Las marcas

Es un daño intencional a su propio cuerpo. Generalmente, la autolesión deja marcas o causa daño al tejido. Autolesión puede implicar uno de los siguientes comportamientos:

Cortar, quemar (o hacerse marcas con objetos calientes), pellizcarse o reabrir heridas. tirarse el cabello, darse cabezazos, golpeando (con martillo o cualquier otro objeto), y romper huesos.

FUENTE: elimparcial.com

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