Los expertos coinciden en que los mensajes de odio dirigidos a adolescentes, que generalmente se publican en forma anónima, tienen el potencial de hacer daño, desde avergonzar hasta alentar al suicidio.

Pero quienes salen a buscar la fuente de los malintencionados correos electrónicos, textos o publicaciones en medios sociales quizá se sorprendan al descubrir que a veces la víctima también es el autor, según un nuevo estudio de investigadores de la University of Wisconsin-Eau Claire y la Florida Atlantic University, publicado en Journal of Adolescent Health.

Las publicaciones agresivas contra sí mismo se denominan “autolesión digital”. Y en una encuesta representativa a nivel nacional que abarcó a 5.593 alumnos de la escuela media y secundaria de 12 a 17 años de edad, 6 por ciento dijeron que publicaron anónimamente algo mezquino sobre sí mismos online.

“Un 5 o un 6 por ciento no es tan importante -hasta que pensamos en los millones de chicos que hay”, dijeron Justin W. Patchin, autor del estudio, que es profesor de justicia penal en la Universidad de Wisconsin y codirector del Cyberbullying Research Center y el otro autor del estudio, Sameer Hinduja, de la Florida Atlantic University. “No es desdeñable”.

El ciberacoso, que incluye publicar contenido perjudicial sobre alguien en los canales digitales, requiere atención, independientemente de su origen, dijo Patchin.

Escribiendo en un blog sobre la investigación: “Cada vez que un alumno experimenta ciberacoso, hay un problema que debe ser resuelto. Aunque el remitente y el receptor sean la misma persona”.

Cifras de seguimiento
En 2013, una chica llamada Hannah Smith, de 14 años, de Leicestershire, Inglaterra, fue noticia internacional cuando se mató después de haber sufrido un ciberacoso. Cuando los investigadores trataron de localizar a los pares que la tomaron como blanco, se sorprendieron al descubrir que ella misma había estado publicando las palabras ofensivas. Tampoco fue la única noticia de ese tipo que atrajo el interés de los científicos, dijo Patchin. Hinduja y él agregaron preguntas sobre la auto-lesión en una encuesta que estaban llevando a cabo el año pasado para tener una comprensión básica de lo habitual que es.

Varias de las conclusiones sorprendieron a Patchin. Si bien los casos que generaron la pregunta tuvieron que ver con chicas, el estudio constató que los varones tenían más probabilidades de acosarse a sí mismos online; 7,1 por ciento de los varones en relación con 5,3 por ciento de las mujeres. Normalmente, los varones que se auto-lesionan son el extremo de más edad del rango etario mientras que las chicas se ubican en el extremo más joven de ese rango de 12 a 17 años. La auto-lesión digital también fue más común de lo esperado. “Pensé que se ubicaría en el 1 o 2 por ciento”, dijo Patchin.

Aproximadamente la mitad de los que publicaron algo mezquino respecto de sí mismos dijeron que lo hicieron sólo una vez, un tercio lo hizo algunas veces y 13 por ciento lo hizo “muchas veces”.
Los blancos eran más propensos a publicar cosas mezquinas sobre sí mismos que los afro-estadounidenses, que eran más propensos a hacerlo que los hispánicos. Quienes se identificaron como no-heterosexuales tenían tres veces más probabilidades de publicar mezquindades dirigidas a sí mismos online que los estudiantes heterosexuales y 2,75 veces más probabilidades de decir que se auto-acosaban, dijo el estudio.

Los jóvenes que habían sido acosados tenían probabilidades 12 veces mayores de publicar cosas malas sobre sí mismos online. El consumo de drogas y la depresión eran algunos de los factores que incrementaban la probabilidad de auto-lesión digital.

Así como la auto-lesión más tradicional –los cortes autoinfligidos y la depresión– a veces precede los intentos de suicidio, Patchin e Hinduja escriben que “las conductas de auto-lesión digital pueden preceder intentos de suicidio”. Son necesarios más estudios sobre este tema en su totalidad, dicen.

Por qué los adolescentes se auto-comentan, es una pregunta que probablemente tiene respuestas diferentes e individuales, dijo el estudio. Investigaciones anteriores sugerían que los jóvenes lo hacen para atraer la atención de sus pares, pero constataron variaciones de género. “Curiosamente, las chicas lo hacían para probar que podían manejarlo, estimular a otros a preocuparse o atraer la atención de los adultos, mientras que los varones lo hacían porque están enojados con alguien y quieren iniciar una pelea”, escribieron Patchin e Hinduja refiriéndose a estudios anteriores.

Señalan que los mensajes negativos publicados por jóvenes pueden tener también como objetivo buscar empatía, mostrar dureza o verificar si “algunas percepciones negativas referidas a ellos son compartidas universalmente por otros y hacer más visible su sufrimiento y, por ende, más real”. Casi la mitad de los que respondieron “por qué” en la nueva investigación se refirieron a obtener alguna reacción de otros, como por ejemplo, el reconocimiento de que le importan a alguien.

Merrill Kingston, psicóloga infantil en el Primary Children’s Hospital Center for Counseling en Salt Lake City, que no participó en la investigación, considera que a los adolescentes que se auto-lesionan les cuesta contener sus sentimientos y saber qué hacer con ellos. La auto-lesión digital puede ser un intento de sacar a la luz esos sentimientos sin tener que reivindicarlos.

“En el caso de los adolescentes que tienen dificultades con la autoestima o han tenido una dosis extra de experiencias infantiles adversas y desdichadas, enfermedad mental y otros problemas –su crítica dura interna puede ser muy grave. Una manera de manejarla es sacarla de sí mismos y ponerla en otra parte”, dijo.

Y ahora
Kingston considera que el ciberacoso, independientemente de su origen, es “una oportunidad que invita a la discusión”. Pero señala que los chicos del grupo etario de la escuela media y secundaria quizás estén menos interesados en los aportes de sus padres que de sus pares. Y un chico que es troll de sí mismo “es tal vez consciente de la motivación o del tipo de respuesta que está buscando, o quizá no lo es”.

Sea como fuere, si bien hay una oportunidad para invitar a la discusión sobre lo que está pasando en la vida de un joven, advierte que la forma en que responda un padre o una madre puede ser útil o puede “arrojar combustible en un fuego de desdicha”. Los padres tienden a tener una naturaleza protectora que dista de ser útil si se vuelven emocionales.

Deben hacer preguntas de manera que el adolescente exprese sus ideas y analice sus sentimientos. “Si respondemos en forma crítica e intensa o queremos intervenir y arreglar las cosas o fijar límites, no estamos abriendo una ventana al diálogo”.

Si los chicos pueden hablar abiertamente sobre los problemas, es más probable que éstos se resuelvan, dijo.

Jordan Johnson, terapeuta licenciado en matrimonio y familia, considera que los padres deben emplear su intuición para poder lidiar con el ciberacoso porque en general conocen mejor que nadie a los chicos.

Es necesario que los consulten regularmente y traten de fomentar una relación en la que el diálogo sea habitual. Eso es crucial más allá de dónde se origine el acoso y puede resultar una gran prevención.

“Lo peor que se puede hacer es no preguntar. Si alguien está siendo acosado o tiene ideas suicidas, hablar del tema no agrava el problema. Es justo lo opuesto.

Los síntomas disminuyen”, dijo Johnson, que no participó en la investigación.

En lo que se refiere a averiguar quién publicó qué, él sugiere concentrarse en el mensaje que fue publicado y cómo hizo sentir al chico o la chica.

Lisa Bahar, terapeuta de matrimonio y familia en Newport, California, da un consejo similar. “Podría ser una manera de decir ‘Necesito ayuda’”, dijo, exponiendo el tormento interior que “deja pistas respecto de lo que quieren que la otra persona note”.

La clave, agrega, es “aprender a escuchar –para responder y no reaccionar. … En la medida que los padres puedan expresarse sin juzgar, de una manera no reactiva –la idea es no silenciar al adolescente– más se puede trabajar en el tema”.

Patchin considera natural que los padres se pregunten qué deberían hacer si un chico es víctima de ciberacoso. Es muy importante reunir toda la información posible, dijo, y no hacer demasiadas suposiciones.

Pese a que difundir rumores no es un delito, si las amenazas son serias, se debe llamar a la policía. Ésta puede obtener una dirección IP, dijo, y rastrear la amenaza, ya sea de otros o propia.

FUENTE: vanguardia.com.mx

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