Para muchos padres causa gran preocupación pensar en tener un hijo que se agrede o automutila.  La automutilación es la autoagresión deliberada que una persona hace sobre su cuerpo, con objetos que les producen heridas o quemaduras, sin intención suicida.

Este es un problema grave que afecta a muchos adolescentes, y que se ha convertido en un tema común de motivo de consulta, según explica la médico psiquiatra, Petra Ponte.

Muchas veces un hijo se autoagrede sin que los padres se den cuenta, por eso, la especialista anima a estar atentos a las siguientes señales:

  • El uso de franelas mangas  largas más grande para su talla o sweaters.
  • Permanecer abrigados aún cuando no hace frío.
  • Presencia de heridas sin explicación.
  • Mantenerse aislados, encerrados en el baño o en su habitación, impidiendo la entrada de los padres o familiares.
  • Portar objetos cortantes como hojillas, hojillas de sacapuntas, cuchillos, máquinas de afeitar o fósforos entre sus objetos diarios.
  • Mostrar conductas de ansiedad como onicofagia (morderse las uñas), halarse el pelo y desprenderlo, etc.
  • Tornarse reservados, poco comunicativos, discursos en torno a pensamientos depresivos, desesperanzadores.
  • Aparición de rivalidades familiares, comparaciones y reclamos afectivos para con los padres. Fluctuaciones del humor y cambios conductuales.
¿Qué deben hacer los padres?

Si tu hijo se autoagrede, debes buscar ayuda profesional de inmediato. Se ha planteado que la automutilación es el grito silente de auxilio, que nos muestra que algo grave le ocurre al adolescente. Los padres deben recibir igualmente apoyo, ya que quizás la destrucción directa y deliberada sobre el cuerpo puede ser sin intencionalidad suicida, pero las complicaciones pueden aparecer, porque cuando la automutilación va acompañada de ideas suicidas existe un alto riesgo de llegar al suicidio.

¿Es correcto reprender a los hijos?

Lo correcto sería propiciar un clima de acercamiento, de comprensión, de demostrarles a los hijos que pueden confiar y apoyarse en unos padres que serán capaces de ayudarles a lidiar con lo que les abruma y que siempre existirá una salida coherente y apropiada. Los padres deben estar dispuestos siempre a mejorar el clima de tensión, autoritarismo, presiones y exigencias que afecta el clima familiar, si este fuera el caso.

Siempre debe mostrarse a los adolescentes en estas situaciones que no están solos. El reprender, el castigar no ayuda en nada y por el contrario aumenta los niveles de frustración, de autoexigencias y autoagresión en jóvenes que presentan esta problemática, convirtiéndose en un círculo vicioso que sin la ayuda profesional donde se involucren todas las partes, no se podrá romper.

FUENTE: Por Petra Aponte, Psiquiatra, para atusaludenlinea.com, a 3/11/2016

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