Mi madre recuerda perfectamente el día en el que se enteró que me estaba auto-lesionando (el 4 de junio de 2004) cuando levantó el top que me había puesto.

Durante varios meses antes, había empezado a hacerme pequeños cortes y a quemarme porque no sabía cómo controlar la angustia extrema causada por una relación sexualmente abusiva con un maestro. Tenía 17 años y usé ese método para acabar con los sentimientos negativos y aliviar el estrés.

Mis padres no sabían nada de eso en ese momento. Cuando se enteraron de lo que estaba haciendo tomaron una decisión bastante lógica: esconder todos los cuchillos y prestar más atención cuando la puerta de mi cuarto estaba cerrada. En repetidas ocasiones intentaron hablar conmigo e, incluso, trataron de encontrar a un buen terapeuta. A pesar de sus mejores esfuerzos, mi comportamiento persistió.

Sin tener apenas información sobre cómo controlar a un niño con esos síntomas, mis padres continuaron luchando. Eso tomó varios años, pero gracias a su persistencia y al apoyo terapéutico, ahora ya estoy completamente curada. Así que ahora me he decidido a escribir algunas sugerencias sobre cómo ayudar a un hijo.

Da un paso atrás

Descubrir que tu hijo se lesiona comportará que te sientas impotente, culpable, triste y que estés muy cerca de la ira. Mis padres querían hacer algo de forma inmediata, hacer lo mejor para detener esa situación. Desafortunadamente, no es algo tan sencillo. La recuperación es un proceso, y comienza con los padres que se acercan al niño de una forma calmada y relajada.

«Los padres tienen que tomarse un tiempo para procesar las cosas, al igual que el niño, que puede temer las consecuencias», señala Vena Davis, un experto terapeuta de Las Vegas.

Mis padres tuvieron miedo de que mis heridas fueran un intento de suicidio. Mientras que los niños también pueden tener las intenciones de querer suicidarse (algo de lo que también se debe hablar), la auto-lesión, en sí, no es un intento de suicidio.

«Tu hijo no está tratando de poner fin a su vida. Lo que realmente está haciendo es tratar de sentirse mejor», apunta Janis Whitlock, director del Programa de Investigación de la Universidad de Cornell, especializado en la auto-lesión y la recuperación.

La auto-lesión parece algo que asusta a los padres, pero es simplemente un intento extremo para hacer frente a las emociones difíciles. Eso me calmó cuando estaba realmente abrumada y me permitió tener una sensación de control. Cuando mis padres entraron en pánico, mi inestabilidad emocional empeoró.

«El primer paso para un padre es realmente averiguar lo que están tratando, obtener la calma y estar centrados antes de tener cualquier tipo de conversación con su hijo», advierte Whitlock.

Acércate a tu hijo con curiosidad.

Para iniciar una conversación, Whitlock recomienda hacer preguntas respetuosas como «¿Me puedes ayudar a entender lo que te está pasando?», «¿Cómo te cortas o te haces daño a ti mismo para sentirte mejor?». Ese tipo de preguntas ayuda a los niños a compartir respuestas honestas.

«Muchos adolescentes probablemente tengan mucho miedo cuando sus padres se enteren», argumenta David. «Puedes liderar la conversación diciendo que eso no es un problema y que sabes que él o ella está asustado por tener este tipo de conversación. Pero le puedes decir que estás preocupado y que quieres saber desde cuando está haciendo este tipo de cosas», añade el experto.

Cuando era adolescente tuve una relación muy turbulenta con mis padres. No los dejé entrar a mi vida. Por miedo y por no saber qué es lo que estaba pasando, hicieron preguntas, manifestaron su preocupación y su temor por lo que podría desencadenar esa situación. Me preguntaron cosas del tipo «¿Por qué no puedes parar esto?».

Como resultado de ello, me sentí que estaba aún más fuera de control y, en realidad, aumentó ese tipo de comportamiento. Aunque parezca lo contrario, permitir a los niños tener un poco de espacio les animará a abrirse.

Busca ayuda profesional

Este es un problema serio que debe ser tratado por un profesional calificado. Si tu familia ya no ve a un psicólogo, entonces llama a algunos médicos con el objetivo de encontrar a alguien que trabaje con la auto-lesión entre los adolescentes.

Un terapeuta te ayudará a crear un ambiente más abierto para que el niño aprenda a manejar las emociones negativas. Los jóvenes necesitan alternativas inmediatas para los momentos de crisis, así como tener habilidades de regulación emocional a lo largo de la vida. Los terapeutas también les ayudarán a explorar los problemas subyacentes, incluyendo los problemas en la escuela, las enfermedades mentales u otros factores de estrés como el trauma y el abuso.

Los padres deben considerar buscar ayuda profesional para sí mismos también.

«Por muy importante que sea no avergonzar al niño que está involucrado en conductas auto-perjudiciales, también es necesario que los padres no sean juiciosos y no se avergüencen de esa situación», argumenta Davis.

Modelo de comportamiento emocional saludable

Mis padres sentían que no había nada que pudieran hacer más allá de encontrar una intervención profesional. Pero los padres pueden desempeñar un papel activo en la recuperación de un niño al modelar las emociones saludables.

A un nivel adecuado para el desarrollo, por supuesto. Esto significa dejar que los niños vean cuánto estás sufriendo o luchando. Expresa emociones utilizando palabras y muestra cómo manejas los sentimientos, ya sea tomando un tiempo para reflexionar e, incluso, para llorar un poco. Los niños absorberán esa información, incluso si no se adhieren inmediatamente.

«Los niños ven a los adultos como halcones. Demostrar a un niño conceptos tan básicos como la vulnerabilidad, el miedo y la culpa, algo que cualquier padre puede tener, es algo importante. A menudo no saben cómo reaccionar y los jóvenes se lesionan. Tienen una reacción emocional muy grande y no tienen ni idea de cómo actuar y necesitan otras estrategias», comenta Whitlock.

La recuperación es un proceso

Curar a tu hijo va a tomar tiempo y paciencia. La recuperación no ocurrirá de la noche a la mañana, pero la buena noticia es que el tiempo, a menudo, está del lado de los padres.

«En términos de desarrollo, neurológicamente y físicamente hablando, un adolescente está avanzando hacia una mejor integración cerebral. Sus emociones se sentirán menos turbulentas y menos abrumadoras a medida que pasa el tiempo», expresa Whitlock en ese sentido.

Los adolescentes que se autolesionan pueden recuperarse, especialmente si sus padres se mantienen en calma y controlan sus emociones de una forma saludable. También es importante que muestren compasión, curiosidad y que busquen apoyo profesional. Aunque puede parecer que no eso no es suficiente para proteger a tu hijo, hacerles saber que estás allí por ellos hará una gran diferencia. Lo digo por experiencia.

FUENTE: Por Renee Fabian para infobae.com a 17/09/2017

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