Mucho se ha hablado sobre el acoso escolar y el ciberacoso, pero los expertos en comportamiento adolescente han identificado un nuevo fenómeno, todavía muy poco conocido, según el cual algunos jóvenes se acosan a sí mismos por internet.

Quienes lo estudian lo consideran una forma de “autolesión”: una agresión digital hacia uno mismo.

Consiste, según describen los investigadores estadounidenses Sameer Patchin e Justin Hinduja en un artículo sobre el tema para la revista Journal of Adolescent Health, en compartir anónimamente en internet, mediante comentarios, mensajes u otros formatos, contenido dañino sobre uno mismo.

“No te vuelvas a sentar a mi lado”

La psicóloga infantil Sheryl Gonzalez-Ziegler, de Denver, le dijo a National Public Radio de Estados Unidos que se trata de un fenómeno creciente entre los jóvenes que atiende en su consulta.

Para ilustrarlo describió cómo recientemente una clienta, una niña gay, creó perfiles falsos en Instagram desde los que publicaba comentarios destructivos sobre ella misma, que decían cosas como “creo que eres rara, desagradable y gay” o “no te vuelvas a sentar a mi lado”.

Gonzalez-Ziegler cree que se decía a sí misma públicamente estas cosas porque temía que sus compañeros se rieran de ella y de alguna manera “pensó que sus burlas no serían tan malas si era ella la que daba el primer golpe”.

Los investigadores encontraron evidencias del fenómeno en una encuesta de 2016 entre casi 6.000 adolescentes de 12 a 17 años de Estados Unidos.

Según el sondeo, el 6% de los participantes habían publicado en internet de manera anónima algo “malo” sobre sí mismos.

Los investigadores observaron que el fenómeno era ligeramente más frecuente entre los niños que entre las niñas: un 7% frente a un 5%.

Esa diferencia de género, aunque con distintos números, también fue identificada por la psicóloga Elizabeth Englander, directora del Centro de Massachusetts para la Reducción de la Agresión, de la Universidad Bridgewater State.

En un informe sobre el fenómeno, que según la especialista fue observado por primera vez en 2010, destaca que lo percibió en el 9% de los más de 600 estudiantes universitarios que participaron en 2011 en una encuesta sobre comportamiento adolescente en internet.

Según Englander la mitad de quienes se autolesionaron digitalmente lo hicieron solo una vez o con muy poca frecuencia. El resto lo hizo regularmente o durante un episodio que duró varios meses.

¿Por qué lo hacen?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que uno de cada cinco adolescentes puede tener un problema de salud mental.

Y de acuerdo a varios estudios, se estima que entre un 13% y un 18% de los adolescentes que se sienten angustiados se autolesionan físicamente, cortándose, quemándose o agrediéndose de alguna otra manera como un mecanismo para sobrellevar su dolor.

Patchin e Hinduja encontraron correlaciones significativas entre las “autoagresiones digitales” y factores como la orientación sexual, las experiencias de acoso escolar y el ciberacoso, así como el uso de drogas y la presencia de síntomas depresivos.

Por su parte Englander compara el fenómeno con un trastorno psiquiátrico conocido como Síndrome de Munchausen, por el cual el paciente se autoinflige una lesión en un intento por buscar empatía, llamar la atención o generar admiración por su capacidad para sobrellevar su problema.

La psicóloga dice que si quienes se provocan “autolesiones digitales” quieren “llamar la atención”, es probable que tengan otros problemas de salud mental.

Según el estudio de Englander, quienes se agredían anónimamente en plataformas sociales tenían más probabilidades de haber sufrido tres o más problemas psiquiátricos durante la escuela secundaria y reportaban un consumo más frecuente de drogas y alcohol que quienes no lo hacían.

En cualquier caso, según Patchin e Hinduja la autolesión digital es un nuevo problema que requiere de más atención académica para entender las motivaciones detrás de este comportamiento así como su relación con las autolesiones fuera de internet y la ideación suicida.

Para Englander el fenómeno refuerza la idea de que “necesitamos centrarnos en las personas que son objeto de abuso en internet”.

Cuando un estudiante dice ser víctima de ciberacoso hay que darle apoyo y atención, “no importa si ese ciberacoso es real o fabricado”: “De hecho, los estudiantes que se ciberacosan a sí mismos pueden estar entre los que más necesitan nuestra atención”.

FUENTE: Por arivera para ecuavisa.com el 26/04/2018

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