Hace mucho tiempo que me recupere de esto, aunque siempre lo he visto como el alcohol.
Bueno despues de tantos años sin hacerlo de nuevo vino.
Soy madre de un bebe precioso y se que es lo mejor que me ha pasado.
por lo que lo hecho algunos les parecera ridiculo, pero bueno, aqui estoy de nuevo escribiendo.
Me siento rota por dentro y se que se podria haber evitado, pero no se hizo a tiempo,
Tengo miedo de por esto perder a mi bebe.
Primero viene un corte y despues vienen mas, y llega un momento en que es dificil parar.
Lo consegui, llegue a conseguirlo y ahora, no se.
Escribo esto para desahogarme, para dejar de pensar y no puedo evitarlo.
Mas de todo, siempre lo hubo y confie, me fallaron.
Y me siento tan mal, tan triste, enfadada e incluso no se si con odio.
Tengo dudas de lo que siento hacia la persona que confie.
No se si volvere a confiar, he dado todo por él y me lo paga asi.
Creo que es el caso de muchas otras personas.
Cuando tenga algo claro volvere a escribir.
Gracias

FUENTE: ASeFo, autolesion.com






“Miraba la sangre correr por mis brazos…, me gustaba, me asustaba, me dolía y me tranquilizaba. Tenía entonces, creo, unos 10 años cuando empecé a arrancar de mis brazos y piernas todas las cáscaras de heridas que querían sanar..pero yo no las dejaba..yo quería verme sangrar, y a pesar de los esfuerzos de mi madre: castigos, guantes, golpes, etc., yo seguía con este ritual que en el fondo me gustaba. Cuando fui adolescente ya casi no me lastimaba, tuve unos años de sangrar menos..bastante menos, quizás encontraba placer en otras cosas… , estudié, trabajé. Pasaron los años y conocí a quien fui mi marido, quedé embarazada, estaba trabajando, dejé las cosas que me gustaban y me hacían bien.., antes del año de convivencia comenzó la violencia, primero psicológica y verbal..entonces volvió a surgir ese gusto , dolor y placer juntos de verme sangrar, otra vez empecé a lastimarme, arrancar las cáscaras y volver a sangrar…, aún embarazada lo hacía ocultándolo a mi doctor , ya que lastimaba mis brazos y mi espalda..Un año después la violencia en casa creció, no pude ni sabía frenar esta violencia psicológica, entonces comenzaron los golpes, discusiones por cuestiones importantes como nuestra hijita, o triviales , por dinero (que él me sacaba de mi sueldo) por que nos dejaba solas, etc. Todas las razones llevaban a los golpes, El volvía a casa drogado y no se le podía hablar…Quería hablarle y tratar de razonar lo que nos pasaba pero era para pegar, marcarme, dejarme moretones en mis piernas, sus dedos marcados en mi cuello, por tirarme contra la pared para inmovilizarme y acercarme su cara furiosa insultándome y maltratando mi mente ya casi destruída, lastimando mi cuerpo, destrozando mi personalidad también gastada por mis propios maltratos, arruinando la mente de nuestra pequeña hija. Desde esos años, algunas veces al año lastimo mi piel y me veo sangrar y sangrar.. esa mezcla de dolor , placer y tranquilidad está dejando marcada mi piel con manchas marrones, cicatrices de heridas que vienen de un corazón y una mente atormentada desde hace más de 30 años…”