Tipos de Autolesión

La autolesión se divide generalmente en tres categorías: Psicótica, Orgánica, y Típica. La mayor parte de este sitio se ha concentrado en las formas típicas de la autolesión; es decir, cuando el hacerse daño ocurre debido a motivos emocionales o psicológicos, y no por motivos Psicóticos o factores Orgánicos. La mayoría de las personas que se autolesionan caen dentro de la categoría Típica. Las formas típicas de autolesión generalmente derivan de estados psicológicos angustiantes y son usadas como métodos de hacer frente y aliviar la angustia psicológica (Ver sección ¿Por que se Autolesiona?)

Aunque la mayor parte de este sitio se dirija a cuestiones acerca de las formas típicas de la autolesión, como profesional de la salud mental usted puede encontrar también actos autoagresivos que entran en la categoría psicótica u orgánica, las cuales se describen en esta sección.

La descripción de la autolesión Típica la puede encontrar en la sección de ¿Qué Es la Autolesión?

Autolesión y comportamiento Psicótico

Algunas de las formas más severas de autolesión tienen un origen psicótico. Conceptualmente, el término psicótico se refiere a una perturbación grave en el sentido de la realidad de una persona (el comportamiento psicótico es el que corresponde a esta deformación de la realidad). Aunque haya una variedad de trastornos específicos dentro del ámbito de la psicosis (como esquizofrenia, trastorno ilusorio, y trastorno esquizoafectivo), cada uno implica modelos anormales del pensamiento, percepción, o noción de la realidad.

Muchas personas que experimentan pensamientos y comportamientos psicóticos también tienen alucinaciones o falsas ilusiones. En lenguaje llano, las alucinaciones son percepciones falsas. Estas percepciones pueden tomar la forma de cualquier tipo de entrada sensorial (gusto, vista, sonido, tacto, u olor), pero generalmente son auditivas. Tener la sensación de bichos que caminan lentamente por sus brazos (cuando en realidad éste no es el caso) es un ejemplo de una alucinación. Escuchar cosas o ver cosas que no están allí también se le considera una alucinación. Las falsas ilusiones, las creencias falsas o deformadas, comúnmente tienen que ver con estados psicóticos. Por ejemplo, creer que eres María Felix es una falsa ilusión. Muchas personas que tienen ilusiones falsas se creen que son Dios o posean poderes sobrenaturales, como la capacidad de leer los pensamientos de los demás o controlar a la gente. Los estados psicóticos pueden provenir de varias fuentes, incluso ciertos trastornos psicológicos, desequilibrios químicos o neurológicos, lesiones, o el uso de ciertas sustancias.

Las personas que experimentan estados psicóticos llegan a autolesionarse. Debido a la pérdida de contacto con la realidad, las autolesiones que ocurren durante un estado psicótico tienen el potencial de ser extremas. La amputación de las partes de cuerpo u ojos (enucleación de ojos), castración, y comerse su propia carne (autocanibalismo) son ejemplos de algunas formas más severas de auto-leisón. No todas las conductas de autolesión que se derivan de una fuente psicótica son tan extremas. Sin embargo, los incidentes psicóticos de auto-agresión son en general potencialmente más peligrosos que los actos de de autolesión con orígenes no psicóticos.

La autolesión no sirve al mismo objetivo en las personas que experimentan estados psicóticos que en las que no. La mayoría de las personas que se hacen daño fìsico como un método de enfrentar un dolor agobiante interno, y aunque a menudo se presenta un alto grado de disociación, el contacto con la realidad no se pierde. En contraste, las personas que experimentan estados psicóticos claramente experimentan una perturbación de su sentido de la realidad. Aquellos con comportamientos psicóticos usan la autolesión como un modo de responder a alucinaciones o falsas ilusiones. Por ejemplo, una alucinación auditiva puede darte a entender que tienes que cortarte el lóbulo de la oreja (como lo hizo Van Gogh) para apaciguar un poder superior. Esta alucinación puede ser tan convincente que respondes a ella y te cortas la oreja. Aunque en cierto modo este acto auto-agresivo ayuda a disminuir una intensa experiencia psicológica, la motivación primaria de estos comportamientos procede de la presencia de estas falsas percepciones o creencias.

El tratamiento de la autolesión en personas que experimentan estados psicóticos, generalmente se concentra en la reducción o eliminación de la psicosis más que en la auto-agresión. Debido a que la autolesión deriva de estos procesos de pensamiento anormales, al cambiar estos procesos generalmente modifica los comportamientos auto-agresivos. Generalmente se recomiendan métodos psicofarmacológicos para tratar la mayoría de las psicosis.

En la sección de Psicofarmacología se presenta una revisión de experimentos y estudios del uso de fármacos con pacientes que se autolesionan.

Autolesión Orgánica

La psicología, como campo, raramente concluye que exista alguna causa para un comportamiento. Sin embargo, generalmente se cree que el retraso mental y el autismo derivan de factores orgánicos, genéticos, u otros factores físicos. Aunque estos trastornos son bastante distintos entre sí, es relativamente común que los individuos con estos desórdenes participan en conductas de autolesión; y las formas específicas de la autolesión, así como las funciones para las que sirven, son similares. Por estos motivos, en este estudio se han combinado estos dos grupos.

El retraso mental describe una condición de importantes limitaciones de las capacidades intelectuales junto con dificultades considerables en las relaciones sociales, habilidades de comunicación, empleo, y/o cuidado de sí mismo. Los individuos que son mentalmente retardados se extienden a lo largo del espectro en términos de capacidad para funcionar dentro de la sociedad. Muchos individuos con retraso mental son capaces de adaptarse a las demandas de la sociedad y vivir sus vidas con razonable normalidad, mientras los otros son incapaces de cuidarse a sí mismos en absoluto y deben permanecer bajo constante supervisión.

Los individuos con autismo tienen gran dificultad para relacionarse con otros de una manera típica; a menudo sus habilidades de comunicación están enormemente deterioradas. Muchas veces parece que los individuos autistas están en su propio mundo porque no responden a señales externas de manera típica. Por ejemplo, uno tendría que pararse delante de una persona autista y repetir su nombre durante varios minutos para conseguir una respuesta, e incluso así es posible no conseguir ninguna. Los individuos autistas a veces tienen intereses y comportamientos extraños y estrechos, como el protagonizado por Dustin Hoffman en su personaje de Raymond, en la película “Rain Man”. En esta cinta, Raymond era incapaz de cuidarse a sí mismo o comunicarse eficazmente con otros. Sin embargo, podía recordar números y realizar operaciones aritméticas complejas en su cabeza, lo cual funcionó muy bien en los casinos de Las Vegas. Igual que Raymond, algunos individuos autistas son bastante expertos en áreas particulares. Unos pueden ser excelentes en matemáticas; otros en la música. Aunque el autismo esté relativamente extendido, hay todavía mucho que aprender sobre este misterioso trastorno.

La autolesión es un comportamiento relativamente común tanto en individuos mentalmente retardados como en autistas. Sin embargo, la forma y el racionamiento del comportamiento son bastante diferentes de lo que es la autolesión en la población general. Por ejemplo, en estas poblaciones generalmente la autolesión no se relaciona con disociación, rituales, trauma previo, uso de sustancias, y muchos factores similares.

Los individuos con estos desórdenes tienden a lesionarse de modos particulares. Golpearse (en general la cabeza) darse bofetadas y morderse (sobretodo los labios) son métodos comunes de auto-agresión. Estos tipos de autolesión son mucho más básicos que los de la población general. Es decir, la utilización de un cuchillo para lesionarse es un comportamiento más complejo que simplemente golpearse la cabeza contra una pared.

Además, la frecuencia de autolesionarse en poblaciones mentalmente retardadas y autistas es mucho mayor que en la población general. Estos individuos a menudo se lesionan a sí mismos muchas veces al día, con frecuencia en presencia de otros. En contraste, en la población general la autolesión es mantenida en secreto por la mayoría y por lo general no ocurre cuando los otros están presentes. Pero los individuos autistas y mentalmente retardados con frecuencia se hacen daño aun cuando los demás traten físicamente de evitar que lo hagan.

Entre estas poblaciones, la autolesión sirve a dos funciones primarias.

1. Primero, el auto-abuso puede proporcionar el estímulo que falta en sus vidas. Esta carencia de estímulo no se debe, por lo general, al entorno, sino que es parte del mismo trastorno. En otras palabras, puede haber mucho estímulo alrededor de estos individuos, pero son incapaces de sentir y responder al mismo de un modo típico. Al usar el cuerpo para aumentar la entrada sensorial, los individuos autistas y mentalmente retardados pueden encontrar un modo importante y útil de experimentar el mundo. Para entender mejor la forma en que esto podría ser útil, imagine que está usted suspendido en un gran tanque de gelatina (usted elige el sabor). Y no siente nada más que la gelatina pegajosa, resbaladiza y fría que le rodea. De vez en cuando alguien es capaz de penetrar esa gelatina y conectarse realmente con usted. Pero esto es raro. Por lo general pasa su tiempo flotando, experimentando pocos cambios en sus sensaciones. Probablemente imagine lo tedioso que sería esto después de un corto tiempo. Ahora imagine que no puede salirse. ¿Qué hará para entretenerse? ¿Cómo se demostraría que todavía existe, que todavía tiene un cuerpo que no se ha cuajado junto con la gelatina? La autolesión proporciona estímulo, interrumpe el aburrimiento y le ayuda a uno a mantener el sentido de sí mismo.

2. Una segunda razón de la auto-agresión entre individuos mentalmente retardados y autistas es el refuerzo. Recibir una recompensa o algo deseado después de un comportamiento es un refuerzo positivo. En estas poblaciones, el refuerzo positivo a menudo viene en forma de atención. Después de un episodio de auto-agresión, el individuo autista o mentalmente retardado a menudo recibe algún tipo de respuesta reforzante. Ya sea alguien preocupado por las heridas o que lo reprende, el resultado puede ser el deseado y, por tanto, positivamente reforzante.

También, de la autolesión puede resultar un refuerzo negativo. El individuo autista o mentalmente retardado puede evitar algo desagradable o indeseado a través de hacerse daño. Por ejemplo, imaginemos una niña autista de doce años en un entorno escolar. A esta niña le gusta sentarse en el suelo y balancearse de acá para allá (otro tipo de actividad autoestimulante). Cuando la profesora la hace sentarse en el pupitre, ella grita y llora. Las lágrimas y chillidos de la muchacha no son suficientes para que la profesora ceda y le permita sentarse en el suelo. Sin embargo, cuando comienza a darse de golpes en la cabeza contra el pupitre, la profesora la quita rápidamente del asiento y le permite volver al suelo. Esta niña aprende a través del refuerzo negativo que darse de golpes en la cabeza la libera de la necesidad de sentarse en el pupitre. Así, el refuerzo negativo sirve para aumentar la frecuencia de sus actividades de autolesión. En esta situación, la comunicación también se realiza a través del hacerse daño.

El tratamiento de la autolesión en estas poblaciones también difiere de la de la población general. Una de las diferencias principales en términos de tratamiento tiene que ver con la cuestión del consentimiento. La mayoría de los individuos dentro de la población general que se auto-dañan físicamente buscarán el tratamiento (o no) por su propia elección. Este no es el caso en la mayoría de los individuos mentalmente retardados y autistas. La autolesión tiende a ser más problemática para los cuidadores que para estos individuos, de modo que las personas mentalmente retardadas y autistas a menudo son obligadas a reducir o eliminar esta conducta, aunque pueda servirles para varios objetivos importantes.

El tratamiento en estas poblaciones generalmente incluye alguna forma de condicionamiento operario (cuando las consecuencias de una acción determinan la probabilidad de la repetición de tal acción), tratamiento no eficaz en la población en general. La eliminación de un comportamiento implica retirar todos los reforzadores de sus consecuencias. En otras palabras, las actividades autoagresivas son simplemente ignoradas hasta que desaparecen. Dado que ya no producen un resultado positivo, ya no son útiles. Además, proporcionar un refuerzo positivo (caramelos, por ejemplo) por comportamientos apropiados, como sentarse en el pupitre sin golpearse la cabeza, ayudará a promover estas actividades deseadas. Ignorar los comportamientos indeseados y reforzar las conductas deseadas es el modo más eficaz de moldear el comportamiento.

Este método a veces funciona bien, cuando se reúnen varias condiciones. La primera, gran paciencia y consistencia son necesarias de parte del cuidador; este método puede tardar mucho para tener éxito. Sin embargo, dado que muchos reforzadores parten de fuentes internas, como proporcionar estímulo en un mundo que por otra parte es poco interesante, este método no siempre es eficaz. Mientras el individuo reciba refuerzos por un comportamiento, el comportamiento seguirá.

Por lo tanto, cuando el condicionamiento operario del tratamiento no es eficaz o es inadecuado, otros tratamientos pueden ser necesarios. El uso de medicamentos en estas poblaciones ha tenido diversos resultados. A veces han sido útiles, otras veces no lo han sido o han tenido efectos secundarios graves. Si bien personalmente no abogo por el uso de la psicofarmacología como método para cambiar comportamientos —en particular comportamientos que parecen servir a algún objetivo— esta es una opción. Si usted siente que el tratamiento es una necesidad, yo recomiendo ampliamente el uso de técnicas de condicionamiento operario, aunque éstas requieran mucho más tiempo, esfuerzo, y consistencia de parte de los implicados.

Como puede verse, la autolesión tiene muchas diferencias entre la población general y las poblaciones con trastornos del desarrollo y autistas. Las formas, la frecuencia, la causa, y el objetivo de la autoagresión son distintos en estas poblaciones.

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