Esta sección contiene diversas opciones para ayudarte a dejar de hacerte daño

  1. ¿Estoy preparad@ para dejar de hacerlo?
  2. ¿Cómo empiezo a dejarlo?
  3. Qué hacer EN ESTE MOMENTO en lugar de autolesionarme
  4. ¿Qué tal y si hago todo esto, y todavía me quiero hacer daño?
  5. Entendiendo la necesidad de sentir dolor
  6. ¿La Autolesión es la única forma de aliviar el dolor?
  7. Para conocer más a fondo tu autolesión
  8. Sugerencias para dejar de autolesionarse
  9. Dejé de hacerme daño, pero sigo pensando en autolesionarme.  ¿Qué hago?
  10. Primeros Auxilios


¿Estoy preparada/o para dejar de hacerlo?

Decidir dejar de hacerte daño es una decisión muy personal.  Vas a tener que tomarte tu tiempo antes de decidir si estás lista(o) para comprometerte a una vida sin cicatrices y moretones.

No te desanimes si llegas a la conclusión que todavía no estás lista(o) para parar; de ser así, lo que sí puedes hacer es tener más control sobre tu autolesión, el cuando y qué tanto te harás daño, poniéndote límites al lesionarte, y tomando la responsabilidad de ello.  Si decides por esta opción, tienes que hacerlo de manera segura: no compartas navajas ni cuchillos, y conoce lo básico de Primeros Auxilios para curar tus heridas.

Antes de que te dejes de hacer daño, Alderman (1997) sugiere hacerte a ti misma(o) las siguientes preguntas. No es necesario poder contestar afirmativamente todas las preguntas, pero las más que puedas lograr, será más fácil dejar de auto-lesionarte.

  • Tengo una red de apoyo emocional sólido de amigos, familia y/o profesionales que puedo utilizar cuando tengo la necesidad de hacerme daño.
  • Hay por lo menos dos personas a las que les puedo hablar si me quiero hacer daño.
  • Puedo platicar sin sentirme muy incómoda(o) de la autolesión con al menos tres personas
  • Tengo una lista de al menos 10 cosas que puedo hacer en lugar de lastimarme.
  • Tengo un lugar a donde ir si tengo que salir de mi casa para no tener que hacerme daño.
  • Siento la confianza en mi misma(o) de poder deshacerme de los utensilios que me pueden servir para hacerme daño
  • Ya les dije a por lo menos dos personas que voy a parar de autolesionarme
  • Estoy dispuesta(o) a sentirme perturbada(o), asustada(o) y frustrada(o).
  • Tengo la confianza en mí misma(o) de que puedo pensar en hacerme daño sin llegar a hacerlo.
  • Quiero dejar de hacerme daño.

Si no estás lista o listo, no importa, lo estarás en el momento que sea el indicado para ti.

Si te sientes preparada(o) para dejar de hacerte daño, a continuación hay varias ideas de cómo lograrlo.

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¿Cómo empiezo a dejar de hacerme daño?

Hay varias estrategias que se pueden utilizar para cuando se está en un momento de crisis y te surge la necesidad de hacerte daño.  Una estrategia que me ha funcionado es el hacer cualquier cosa que no sea hacerme daño y que produzca una sensación intensa: agarrar hielo con la mano y apachurrarlo, tomar una ducha bien fría o un baño calientito, morder un chile verde, ponerte Vicks Vaporub® debajo de la nariz, etc.   El hacer corresponder una emoción a una acción es algo que puede ser muy útil.

Estas estrategias funcionan debido a que las emociones intensas que provoca la auto-lesión son transitorias; vienen y van como olas de mar, y si logras mantenerte de pie en una de ellas tendrás la oportunidad de respirar antes de que llegue la siguiente.  Las más olas que logres tolerar sin caer, lo más fuerte que te volverás.

Claro que surge la pregunta: ¿no son estas estrategias equivalentes al castigo que te impones al cortarte, quemarte, o pegarte?  La diferencia crucial es que no producen resultados que perduran.  Si exprimes en tu mano hielo hasta que se derrita, o si metes un par de dedos dentro de un bote de helado por unos minutos, te va a doler mucho, pero no va a dejar cicatrices. No va a dejar ninguna huella que luego tengas que explicar de donde vino.  Lo más probable es que no te sientas culpable después de hacerlo, a lo mejor un poco tonta, o bien algo orgullosa de que pudiste salir de la crisis sin auto-lesionarte, pero no culpable.

Este tipo de ‘distracción’ no sirve para curar los orígenes y entender las razones de auto-lesionarte: sirve para empezar a tener una opción diferente que la quemada, la cortada, el pegarte.  Estas técnicas sirven para ayudarte a sobrepasar momentos intensos y difíciles sin a la larga hacer las cosas peores.  Son técnicas que te enseñan como salir de una crisis sin hacerte daño.  Las vas a ir refinando, e incluso desarrollando tus propios y mejores mecanismos para disminuir la necesidad de hacerte daño y reducir el papel tan preponderante que ocupa en tu vida.

Usa estos métodos provisionales para demostrarte que puedes manejar situaciones difíciles sin hacerle daño a tu cuerpo.  Cada vez que uses estas técnicas, logras que para la próxima crisis la autolesión sea una opción menos probable y tengas la capacidad de hacer algo diferente.

Tu primera tarea cuando ya hayas decidido dejar de hacerte daño es romper el ciclo, forzarte a intentar nuevos mecanismos para hacer frente a la crisis. Y es verdad que te tienes que forzar hacerlo, no llega solito. Tienes que trabajarle, que luchar, tienes que hacerte hacer las cosas de manera diferente.  Cuando tomas el cuchillo, o el encendedor, o te preparas para darte contra la pared, tienes que conscientemente tomar una decisión de hacer algo diferente.

A lo mejor al principio haces algo muy ‘primitivo’, o te castigas de alguna manera parecida, pero menos dañina.  Lo importante es que tomaste una decisión, elegiste hacer algo diferente.  Inclusive aunque no logres tomar la decisión, para la próxima tienes ya la conciencia de que puedes hacer algo diferente.  Y si la próxima crisis decides hacerte daño, sabrás que tú lo elegiste, lo cual implica que existe otra alternativa.  Lo que logramos es quitar tu impotencia ante la situación.

Llegado ese punto, podrías abordar otras alternativas de no hacerte daño como las que encontrarás en Para antes de autolesionarte¿Ir al psicologo? o Necesito ayuda.

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¿Qué puedo hacer en lugar de hacerme daño?

Mucha gente intenta acciones substitutas como las descrita en la sección anterior, y reportan que algunas veces sí funcionan, y otras vences no. Una manera de incrementar la posibilidad de que una ayuda substituta/distractora calme el deseo de hacerse daño, es la de hacer corresponder una acción a la emoción que se está sintiendo en el momento.

Primero, tómate unos minutos y trata de ver que hay detrás del deseo. ¿Qué estás sintiendo?, ¿estás enojada?, ¿frustrado?, ¿triste?, ¿desesperada?, ¿ansías la sensación del auto-daño?, ¿despersonalizada?, ¿te sientes como muerto?, ¿te sientes dispersa?, ¿necesitas apapacho?

Ahora, trata de corresponder tu emoción con una acción.  Por ejemplo:

  • Enojada, frustrado, desesperada
    • Intenta algo físico y violento, algo que no sea contra un ser vivo: haz tronar una botella de plástico vacía, infla una bolsa y rómpela, deshaz una camiseta vieja.
    • Haz una muñeca de trapo que represente todas las cosas que odias.  Córtala en lugar de cortarte a ti misma.
    • Aplasta latas de aluminio, lo más rápido que puedas
    • Usa un cojín para pegarle a la pared
    • Desbarata un directorio telefónico, papel periódico o la sección amarilla (de años anteriores, de ser posible)
    • En una foto tuya, marca con rojo lo que te quieres hacer.  Corta y despedaza la foto.
    • Con plastilina haz diferentes modelos, luego aplástalos
    • Avienta hielos a una pared o adentro de la tina, lo suficientemente fuerte para despedazarlos
    • Grita lo más fuerte que puedas.
    • Pon la música fuerte y baila hasta cansarte.
    • Limpia y ordena tu cuarto (o aún mejor, toda la casa)
    • Sal a correr o a caminar
    • atea el piso con zapatos de plataforma
    • Pégale a una pelota lo más fuerte que puedas, con o sin raqueta (aprovecha para cansar a tu perro)
  • Triste, melancólico, deprimida, vulnerable
    • Haz algo lento y acogedor
    • Tómate un baño de agua caliente con burbujas
    • Acurrúcate entre almohadas con un chocolate caliente
    • Haz algo que te haga sentir apapachada
    • Escucha música suave
    • Úntate una crema o loción en las partes del cuerpo que te quieres dañar
    • Háblale a una amiga o amigo y platica de las cosas que te gustan
    • Prepárate cosas ricas de comer, métete a la cama y ve la tele o lee un libro
    • Visita un amigo
  • Ansiar la sensación, sentirse despersonalizado, disociada, no-real
    • Haz algo que logre una sensación física intensa y aguda
    • Apachurra con muchas ganas hielo (realmente sí duele)
    • Coloca un pedazo de hielo donde te quieres quemar, lo cual brinda la misma sensación de quemarte y además deja una marca roja parecida a la de una quemada
    • Mete uno o varios dedos en comida congelada (o helado) por un minuto
    • Úntate debajo de la nariz un ungüento con olor fuerte y penetrante
    • Ponte una liga alrededor de la muñeca, estírala y suéltala
    • Toma una ducha bien fría
    • Patea el piso
    • Fíjate en cómo se siente respirar.  Date cuenta de cómo se mueve tu estómago y tu pecho con cada respirada
    • OJO: gente ha reportado que estar en el internet mientras se sienten en estado de disociación les afecta para mal.  Ten cuidado
  • Si necesitas enfocarte, si estás dispersa
    • Haz una actividad que requiera concentración, y que sea divertido
    • Juega un juego de computadora: tetris, minas, carta blanca
    • Agarra un manojo de pasitas y cómete cada una de manera que pongas mucha atención en su forma, siente su textura, su color; fíjate en cómo se siente en tu mano, su olor antes de meterla a la boca, la sensación en tus labios, en tu lengua; mastícala lentamente y haz una nota mental de lo que estás sintiendo.
    • Elige un objeto.  Examínalo con mucho detenimiento, y luego escribe una descripción lo más detallada que puedas, incluyendo todo lo que se te ocurra: tamaño, forma, peso, textura, color, posibles usos, etc.
    • Elige un objeto al azar, como un clip, y trata de enlistar 30 diferentes usos que se le pueden dar.
  • Si necesitas ver sangre
    • Píntate con un plumón rojo en los lugares donde te quieres cortar
    • Toma una botellita con colorante comestible de color rojo.  Caliéntalo dentro de una taza de agua caliente por unos cuantos minutos. Destápalo y presiona la punta contra los lugares donde te quieres cortar.  Utiliza la botellita como si fuera cuchillo, presionándola para que con el movimiento vaya saliendo el líquido rojo y calientito.
    • Toma hielo y coloréalo con cinco o seis gotas del mismo líquido rojo.  Agarra el hielo y utilízalo como si fuera un cuchillo.  Presiónalo en las partes donde te quieres cortar.
  • Si necesitas ver cicatrices o marcas
    • Consigue un paquete de tatuajes de gena. Ponte la gena como si fuera una pasta en el lugar donde quieres tu marca.  Deja la pasta una noche completa, al día siguiente arráncala cómo si fuera una costra y te dejará una marca entre roja y anaranjada
    • Cuando sientas la necesidad, date 15 minutos antes de hacerte daño.  Cuando hayan pasado los 15 minutos, date otros 15 minutos a ver si aguantas sin hacerte daño.  Y así te puedes seguir.  Esto me ha servido sobretodo durante la noche, donde no hay otra cosa que hacer que pensar en hacerme daño.

Además, aquí tienes otras Técnicas de distracción y estratégias para hacerle frente a la autolesión del Programa de investigación Cornell sobre conducta autolesiva en adolescentes y adultos jóvenes

Tienes más sugerencias para dejar de hacerte daño en algunas publicaciones del Blog: Pincha aquí para verlas

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¿Qué tal y si hago todo esto, y todavía me quiero hacer daño?

Hay veces que ya hiciste un gran esfuerzo para tratar de no hacerte daño, pero parece que no está funcionando.  Tu mano ya está dormida de tanto hielo, ya deshiciste varias camisetas, ya estás toda pinturrajiada, y la necesidad de lesionarte la sientes hasta las entrañas.  Sientes que si no te haces daño vas a explotar.  ¿Qué hacer?

Contesta las siguientes preguntas.  Puedes sacarle varias copias y tenerlas a la mano.

En mi experiencia me ha sido muy útil contestarlas.  Hay veces que el expresar lo que estamos sintiendo nos permite tener más claridad de nuestras emociones y así tener control sobre nuestras acciones.  Tener la opción de decidir qué hacer es una bendición.

Contesta las preguntas honestamente y con el más detalle que puedas.  Nadie va a ver las respuestas, solamente tu.  Mentir no sirve de nada.  Si cuando llegues a la pregunta #9 honestamente respondes Sí, entonces date permiso de hacerlo, pero define tus límites.  No permitas que la urgencia de hacerlo te controle.  Si decides hacerlo, entonces toma decisiones antes de dañarte: cuánto y cómo.  No te salgas de los límites que tu te impusiste.  Ten cuidado, toma precauciones y asume tu responsabilidad.

Preguntas para antes de hacerme daño:

  1. ¿Porqué siento la necesidad de autolesionarme?  ¿Qué fue lo que me trajo a este punto?
  2. ¿Me he sentido así antes? ¿Qué hice para manejar la situación? ¿Cómo me sentí de manejarla de esa forma?
  3. ¿Qué he hecho hasta ahora para aliviar este malestar? ¿Qué otra cosa puedo hacer que no me lastime?
  4. ¿Qué acción correspondería a mi emoción?
  5. ¿Cómo me siento en este momento?
  6. ¿Cómo me voy a sentir mientras me hago daño?
  7. ¿Cómo me voy a sentir después de autolesionarme?
  8. ¿Puedo evitar lo que estoy sintiendo? ¿En un futuro, habrá una mejor manera de manejarlo?
  9. ¿Necesito autolesionarme?

Retoma las preguntas tantas veces como te haga falta.

Pero, si te vas hacer daño, toma tus precauciones.
Algunos aspectos que tienes que tener en mente si decides hacerte daño:

  • No compartas los utensilios para cortarte: puedes adquirir las mismas enfermedad que si compartes agujas (hepatitis, SIDA, etc.)
  • Mantén limpios tus utensilios
  • Trata de mantener las cortadas lo más superficial posible. Ten a la mano el botiquín de primeros auxilios, y aprende qué hacer en caso de emergencia
  • Haz el mínimo requerido para tranquilizarte.  Pon límites.  Decide cuánto te vas a permitir hacer (cuántas cortadas, quemadas, moretones, que tan profundos y severos, cuánto tiempo te vas a dedicar a lastimarte).  Mantente en los límites que decidiste.  Si logras esto, aunque sea vas a tener cierto control sobre tu auto-lesión.
  • Si te vas a quemar, cuídate que no sea una quemada de tercer grado, ya que tendrás que ir al hospital y las curaciones son de lo peor.  Mantén tus quemadas de primer o segundo grado y que sean pequeñas.

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Entendiendo la necesidad de sentir el dolor

La autolesión sirve para provocar un dolor, el cual se le define como ‘dolor simulado”.

El concepto de “dolor simulado” ayuda a explicar porqué las habilidades de manejar y tolerar la angustia son tan cruciales.

De lo que he leído, compartido con otros que se autolesionan y mi propia experiencia, estoy convencida de que la razón por la que la gente se auto-lesiona es para desviar un dolor desconocido y que aterra en algo comprensible, real y concreto.  El dolor interno incomprensible que se siente se hace manejable al realizar un “dolor simulado” o un “pseudo dolor”.  El llamar este fenómeno un “dolor simulado” no implica de ninguna manera que no duele: duele y mucho.

Cuando los pensamientos, los recuerdos, creencias o eventos que suceden son excesivamente dolorosos, en lugar de enfrentarlos de frente y sentir el dolor ‘genuino” que provocan, desviamos la angustia que esto provoca en dolor físico, el cual podemos entender, sentir y controlar, como es el dolor provocado por la autolesión: es un dolor físico que simula el dolor real.

El dolor real que se asocia al pensamiento, al recuerdo, o al evento lo tratamos de evitar, y de manera consciente o inconsciente sentimos la necesidad y el deseo de provocarnos dolor físico.  El dolor físico o simulado duele muchísimo, pero es controlable y familiar; en cambio el dolor real que estás evitando da miedo, no lo puedes definir y se entremete en tu vida y en tus entrañas, sin manera de controlarlo. A lo mejor sientes que si entras en contacto con el dolor real vas a perder control: “si empiezo a llorar, nunca voy a parar” o bien “si me enojo nunca voy a para de gritar o agredir”

Es muy fácil acudir al dolor simulado, al dolor provocado por la auto-lesión.  El tratar de encontrar la fuente de tu malestar puede dar mucho miedo, ya que no sabes con que te vas a encontrar cuando desenmarañes tu sentir.

En lugar de enfrentar la raíz de tu angustia, inconscientemente la desvías lejos de tus recuerdos o sentimientos que la generaron hacia la auto-lesión.  El hacerse daño es muy seductor: tu lo controlas.  Conoces los límites, aun si te sientes fuera de control.  Hace sentido y logra que la angustia se vaya, aunque sea por un rato.

La auto-lesión es un mecanismo muy astuto:  toma lo que parece insoportable y lo transforma en algo que puedes controlar.  El único problema es que cuando desvías el dolor nunca te enfrentas a él y por lo tanto nunca se va a disminuir su intensidad.  Regresa y regresa y tienes que seguir cortándote o quemándote.

Vas a tener que enfrentarte a lo que es insoportable si quieres en algún momento que ya no tenga tanto poder sobre ti.  Cada vez que logres enfrentarte  cara a cara con el dolor real, lo puedas sentir y tolerar, va a ir perdiendo su habilidad de tumbarte y eventualmente se convertirá en un recuerdo.

Para esto necesitas ir construyendo tolerancia a la angustia y al miedo.  Tienes que ir enfrentando poco a poco (con ayuda de un terapeuta entrenado)  los eventos que te han llevado hasta aquí.  El ir compartiendo tus miedos, tus temores, tus vergüenzas, tu coraje, tu tristeza, vas quitándoles la fuerza de hundirte, y así poco a poco se van volviendo recuerdos de tu pasado y no enemigos de tu presente.

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¿La Autolesión es la única forma de aliviar el dolor?

NO

EXISTEN MUCHÍSIMAS FORMAS QUE FUNCIONAN DE TRATAR CON LAS EMOCIONES Y CON SU DOLOR , que puedes combinar

Las más eficaces y rápidas de aprender son la gran mayoría de las relacionadas con:

  • Habilidades de Autocontrol Emocional: pensamiento positivo, ejercicios de aumento de autoestima, ejercicios de relajación, ejercicio físico
  • Habilidades Sociales: habilidades de comunicación, asertividad, empatia, …
  • Habilidades de Estimular cambios realistas, rehalizables, junto al entorno, establecimiento de metas, metodos de resolucion de problemas…

Inventalas o encuentralas y practica con profesionales, amigos, en la calle, en Internet… Un día, encontrarás y adoptarás las herramientas emocionales necesarias para dejarlo. Tu puedes conseguir sentirte mejor!!

En la sección de “Auto-Ayuda ” puedes encontrar algunas maneras para dejar o disminuir la auto-lesión.

Para conocer más a fondo tu autolesión

La contestación de algunas preguntas te sorprenderán, puede que sea la primera vez que te des cuenta de algunos detalles de tu autolesión. Sabemos muchas cosas que no nos paramos a pensar. Preguntarte a ti mismo puede aclararte muchas dudas y te ayudará a conocerte mejor:

¿Sientes dolor físico cuando te haces daño?

¿Sufres de algún otro problema (anorexia, depresión, drogadicción, cleptomanía, etc.)? De ser así, ¿cuál? ¿Sufriste algún tipo de abuso o trauma?

¿Porqué te haces daño? ¿En que circunstancias? ¿En que momentos, cómo? ¿Cuales son tus pensamientos? ¿Cuales son tus sentimientos?

¿Cómo te sientes antes de hacerte daño? ¿Cuánto tiempo tardas en comenzar a hacerte daño?

¿Cómo te sientes mientras te estás haciendo daño? ¿Cuánto tiempo duran esos sentimientos? ¿Cuánto tiempo tardas haciendote daño?

¿Cómo te sientes después de hacerte daño? ¿Cuánto  tiempo duran esos sentimientos?

¿Sigues algún ritual? De ser así, ¿Cuándo, dónde y  cómo es?

¿La droga o el alcohol están implicadas con tu auto-lesión?

¿Cómo sabes cuando es momento de parar una sesión de auto-lesión?

¿Tienes métodos efectivos para parar de auto-lesionarte? Descríbelos.

¿Te has lastimado enfrente de alguien?

¿Eres “abierto” a cerca de que te auto-lastimas? Si lo escondes, ¿Cómo lo escondes? ¿Conoces a alguien más que se haga daño?

Si ya le dijiste a alguien que te auto-lesionas, ¿Cómo les dijiste? ¿Cómo reaccionaron?

¿Te han tenido que tratar médicamente debido a la auto-lesión? ¿Cuántas veces? ¿Qué actitud tuvieron al curarte?

¿Alguna vez has tenido asistencia psicológica? ¿Qué tratamientos funcionaron mejor?

¿Alguna vez te han recetado medicamentos para controlar el auto-lesionarte? ¿Qué medicinas funcionaron mejor?

¿Alguna vez te han hospitalizado debido a la auto-lesión? ¿Cuáles fueron las circunstancias?

¿Alguna vez tuviste que dejar a un terapeuta porque el/ella no pudo manejar el hecho de que te hacías daño?

¿Qué consecuencias has tenido en tu vida por el hecho de que te auto-lesionas?

Enumera al menos 5 consecuencias negativas de hacerte daño. Enumera al menos 5 consecuencias positivas de los momentos en los que no te has hecho daño o no lo has necesitado.

Si quieres incluir algo más y que no encontraste donde, puedes hacerlo aquí.

Ahora conoces más tu autolesión. Si conoces de alguien que se está haciendo daño, le puedes mandar la dirección de esta página.

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Sugerencias de gente que se auto-lesiona

Esta sección tiene como propósito compartir nuestra experiencia al tratar y/o lograr dejar de hacernos daño.  Escribe a este correo electrónico recomendaciones de cómo le podemos hacer para controlar el deseo de autolesionarnos.   Tus sugerencias serán incluidas en esta sección: comentalo más abajo o manda un email a actividades@asefo.com

Nombre: Laura Edad: 14

cuando tengo muchas ganas de cortarme… me encierro y empiezo a gritar muy fuerte….o golpeo un oso de felpa o algo asi..
La musica pesada tambien sirve, pero no en todos los casos…a veces te distrae. Aunque yo a veces siento mucho dolor en los lugares donde ya no quedan rastros de las cortadas…eso me extraña.
suerte! ojala y a uds les sirva
Nombre: Carolina Edad: 14

Cuando tengo ganas de cortarme trato de camponer canciones respecto de como me
siento… = es difícil …….   yo no lo he dejado completamente
Nombre: L. Aunque yo no me he dejado de autolesionar el 100%,  les comparto unos consejos:

  • El primero es no dejar de cortarse el 100%, pero saber cuando parar. En verdad la idea es no cortarse.. pero a mi a veces no me resulta.  Creo que el punto es que cuando sabemos que algo es prohibido nos dan más ganas de hacerlo… así que no es necesario decir “nunca más lo haré”… basta con decir que no lo haré ahora…… luego hoy……luego esta semana y así…
  • Creo que es bueno ayudar a otras personas, cuando te preocupas por otros y tienes que ser tu el apoyo, y vez problemas muuuyy grandes… dejas de pensar un poco en tus propios problemas.
  • Mantenerme ocupada también me ha servido
  • Dormir cuando sientes que ya no puedes más.
  • Romper cosas… actualmente mi pieza esta horrible por que tiene hoyos en las paredes y mi sábanas están llenas de tajitos… también rompí un par de adornos.
  • Decirle a otras personas que te quieran cuando estás mal.. baja un poco la angustia
  • Premiarte en vez de castigarte.. cuando uno se siente mal puede ir a comer su comida favorita, ir a tomar algo con los amigos, salir a bailar… (no siempre resulta)
  • Botar los objetos cortantes, Yo bote todos los cutters de la casa

Igual a veces saco cuchillos, pero me cuesta más cortarme por que el  filo no es muy bueno y tengo que aplicar más fuerza y las heridas no quedan tan “bonitas” (Eso sonó bizarro.. pero me gusta ver como corre la sangre.. y con el cuchillos no sale tanta sangre,  los bordes son más irregulares, y las cicatrices quedan más feas por que tengo que pasar el cuchillo una y otra vez hasta que salga sangre.. eso me da más tiempo para pensarlo y por lo tanto me daño menos)..

En verdad sonó estúpido pero es verdad….. Por otro lado antes andaba con un cutter en la mochila y cada vez que me sentía mal me cortaba, ahora hay veces que siento unos deseos de cortarme horribles pero como no ando con nada no puedo hacerlo (igual siempre hay algo a mano… pero sólo cuando hay muchas ganas de cortarse).

Nombre : dd
Las dos cosas que me han servido para dejar de hacerme daño:

1- Buscar algo para descargarse. Yo tenía colgada una bolsa (tipo de boxeo) en mi cuarto. Descargaba un rato. Y me cansaba mucho, hasta tirarme en la cama y quedar dormido. A veces (solo a veces) al despertar, pensaba en otra cosa, o ya me había descargado lo suficiente.

2- No tener los “elementos” encima. Esto sirve, o me sirvió, ya que marcaba una diferencia entre la Real necesidad que tenía, o lo inevitable que era. No es lo mismo tener los elemento cortantes en la mochila o en el cajón, que te proporciona un acceso inmediato y a veces mecánico, que tenerlo que ir a comprar. A veces me daba vergüenza, o a veces lo pensaba dos veces antes de hacerlo. No quita que si es incontrolable vaya uno a comprarlo.

Igual también creo que hay que estar preparado para tirarlos. No es aplicable a todos los momentos. Tiene que ver con que desees lastimarte un poco menos. Si indistintamente uno va a acabar lastimándose, creo que prefiero tener mis elementos conocidos, que recurrir a algo que esté infectado o usado por otro solo por desesperación.

En lo que respecta a tirarlos, me fue útil en determinado momento, y lo hice con gente con la que tenía confianza y no me sentía juzgada, entregárselos, (o tirarlos junto a ella).  Esto me comprometía un poco más… aunque era simbólico, ya que podía ir y comprarlos a la vuelta.

¿Con quién compartir el tirarlos? No con cualquiera, yo fui con una psic. que confiaba mucho. Pero pensá con quién lo haces. A veces puede significar más presión para uno mismo, si esa persona termina “decepcionándose” de no que no cumplimos el objetivo de ese acto simbólico.

Nombre: La Monchis
La verdad yo lo hacia todo el tiempo pero solo con cutters porque igual que mencionan al principio los cuchillos y los vidrios no lo hacen tan rápido y bonito, pues si cortan pero dejan cicatrices muy irregulares. Cuando le conte a mis papas que me autolesionaba me pegaron, dijeron que estaba loca que era repulsiva y que era una mala persona. Cuando se lo comente a mi mejor amiga me golpeó tambien, me dejo de hablar y se lo conto a todos. Yo ya habia perdido la confianza en la gente, la fe y la alegria de vivir, ya no hacia nada de nada solo me cortaba, hasta que por casualidad vi esta pagina y me di cuenta que hay personas que nos quieren ayudar y no nos juzgan mal ni nos critican, asi que comenzo otra etapa de mi vida mucho mas feliz. He recopilado algunos tips en paginas web y con un nuevo grupo de amigos con problemas similares:
*congela hielo con colorante rojo, usa un plumin rojo para hacerte marcas y luego presiona el hielo mientrs se deshace, la verdad se ve y se siente igual
*ve con una persona que te quiera y pidele un apapacho o un abrazo (es importante que sepas que no te va a rechazar o se va a burlar de ti porque si lo hace te sentiras peor
*sal de tu casa sin cosas a dar una vuelta, no lleves dinero o puedes caer en la tentacion de comprar cutters o algo asi
*mirate al espejo antes de cortarte y obligate a decir diez cosas positivas sobre ti, con suerte te sentiras mejor y ya no querras cortarte
bueno esos son mis tips espero que les sirvan atte: su amiga monchis

 

Nombre: Pablo Edad: 16 añosLo que yo hago cuando tengo ganas de cortarme es poner la música muy fuerte y tratar de cantar más fuerte que la música, y no paro hasta que esté muy cansado y ya no tenga voz.

 

 

Nombre: Lucila Edad: 26 añosHay momentos que en lo único que puedo pensar es en cortarme.  Lo que a veces me ha funcionado para no hacerlo es: Mantenerme en compañía de gente.  No estar sola. Sacar a mi perrita a correr lo más rápido que pueda. Sacar toda mi ropa de los cajones y acomodarla de manera diferente.

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Dejé de hacerme daño hace un par de semanas, pero sigo pensando en autolesionarme.  ¿Qué hago?

Es de lo más normal que la gente que deja de autolesionarse siga pensando en eso por un tiempo después de haber tomado la decisión.

El hacerte daño ha sido parte de tu vida, y estás acostumbrado a tenerlo presente una buena parte del tiempo.  A lo mejor piensas que ya estás “curado” y que todos los pensamientos sobre la auto-lesión deberían desaparecer mágicamente de tu cabeza, entonces cuando te cachas pensando en una navaja o en un encendedor, o en lo que sea, te enojas, te frustras y tratas de eliminar el pensamiento.

No sirve eliminar el pensamiento, ya que es un reflejo de algo que te está pasando.  Lo primero es tratar de poner en palabras qué sientes que te provoca las ganas de auto-lesionarte.

Yo dejé de hacerme daño hace un par de años, y me doy cuenta que aún ahora sigo pensando en hacerlo.  La autolesión además de ser un mecanismo para enfrentar emociones intolerables, se hace también un hábito.  Lo que me ha ayudado cada vez que tengo la idea de hacerme daño, es detectar si lo hago por hábito o porque realmente lo necesito.  Casi siempre es por hábito.

Las veces que siento que lo necesito me doy un día completo antes de tomar la decisión de si lo hago o no.  Teniendo la opción de hacerlo (aunque me tenga que esperar 24 hrs.) me permite encontrar otras formas de manejar mi angustia.

Ahora bien, si consideras que estás en un estado mental que te va a llevar a hacerte daño, mejor trata de corresponder tu emoción a una acción.

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Primeros Auxilios

En caso de heridas graves, pide ayuda médica.  En esta sección ofrecemos sugerencias que brinda la Cruz Roja para tratar lesiones leves en casa.

Si ya te lastimaste y necesitas saber como cuidar de tus heridas, esta lista de lo básico de primeros auxilios te puede servir.  Este no es un sitio médico.

Lo primero y más importante y a la vez más difícil de recordar cuando ya te lastimaste es de NO JUZGARTE.  Ya hiciste algo que a lo mejor hubieras preferido no hacer, cosa que le pasa a millones de personas.  El hecho que la mayoría de la gente no entienda lo que es la auto-lesión no te hace una persona mala o tonta o loca.  Más bien te hace una persona que todavía no conoce una mejor manera de manejar su angustia, temor, tristeza.  NUNCA te niegues a ti misma ayuda médica: la necesitas y te la mereces.

Hay veces que el resultado de auto-lesionarte puede ser tratado de manera segura en casa.  Sin embargo, si presentas síntomas de infección o bien tus remedios caseros no logran sanar bien la herida, acude de inmediato a ayuda médica.  Aunque resulta incómodo explicar que fue lo que pasó, no vale la pena perder una extremidad o inclusive morir solamente por evitar la vergüenza.

Situaciones en las que debes de llamar a un médico:

  • Cuando la hemorragia es exuberante (ésta es una situación de emergencia).
  • Cuando la hemorragia es lenta pero dura más de 4 a 10 minutos.
  • En el caso de cuerpo extraño en la herida que no se desprende fácilmente con el lavado.
  • Si la herida es puntiforme y profunda.
  • Si la herida es ancha y larga y necesita ser suturada.
  • Si se han cortado tendones o nervios (particularmente heridas de la mano).
  • En caso de fracturas.
  • Si la herida es en la cara.
  • Si la herida es tal, que no puede limpiarse completamente.
  • Si la herida ha sido contaminada con polvo, tierra, etc.
  • Al primer signo de infección (aumento de dolor, enrojecimiento, hinchazón – sensación de pulsación, sensasión de que sale calor de la herida, fiebre).
  • Cualquier lesión en los ojos.

Shock

Cortadas y quemaduras graves pueden causar que tu cuerpo entre en estado de shock.  La pérdida de fluidos causa que el cuerpo tenga que reducir el torrente sanguíneo a las extremidades para proteger los órganos vitales.  Básicamente lo que pasa es que tu cuerpo empieza a dejar de funcionar:  si no se trata el estado de shock te puedes morir.

 

Síntomas:

  • Irritabilidad y estar inquieto
  • Conciencia alterada (mareo, nausea, sentir que uno se desmaya)
  • Palidez, estar frío y húmedo
  • Respiración rápida
  • Pulso rápido

 

Tratamiento:

  • Llamar a una ambulancia de inmediato.
  • Recostarse
  • Controlar sangrado externo
  • Si se tiene frío, cubrirse con una cobija
  • No comer ni beber nada

 

 

Heridas y Raspones

En el cuidado de heridas en la casa, es importante evitar la infección.

  • Nunca pongas tu boca en contacto con una herida. En la boca hay muchas bacterias que pueden contaminar la herida.
  • No uses pañuelos, trapos o dedos sucios en el tratamiento de una herida.
  • No pongas antisépticos sobre la herida.
  • Lava inmediatamente la herida y áreas cercanas con agua y jabón.
  • Sostén firmemente sobre la herida una gasa esterilizada- hasta que deje de sangrar. Luego pon una gasa nueva y aplica un vendaje suave.

 

Si no logras para el sangrado:

  • Lo primero es tratar de presionar con gasas o servilletas, directamente en la herida.  Después coloca un objeto largo sobre la herida, como una bola de calcetines, y pon una banda alrededor.
  • Mantén la herida arriba del nivel del corazón.
  • Deja pasar 10 minutos.  Si sigue sangrando, vuelve a ponerle gasas limpias y acude a urgencias.  Si empiezas a sentir los síntomas de shock, habla a una ambulancia de inmediato.
  • Si ya dejaste de sangrar, coloca una bolsa fría en la herida por diez minutos.  Lava la herida, coloca una gasa y una venda alrededor.  Cambia la gasa dos veces al día.
  • Si ves que tu herida está roja o sientes calor saliendo de ella, significa que tienes una infección.  Tienes que ir al médico.  Otros síntomas de infección son: aumento de dolor y fiebre.  Si empiezas con fiebre tienes que de inmediato pedir asistencia médica.
  • Toma mucho líquido, para ayudar a regenerar la sangre que perdiste.  Si después de tomar agua te sigues sintiendo mareada, consulta un doctor.

¿Cuándo se requieren puntadas?

El criterio que la mayoría de los médicos utilizan es el siguiente:

  • Cortadas que no dejan de sangrar
  • Cortadas que miden más de medio centímetro en manos, cara, pies o genitales
  • Cortadas en la boca que miden más de un centímetro
  • Cortadas en el cuerpo por las que se puede ver el tejido/grasa

Si de plano no quieres ir al médico, consigue unas curitas especiales que ayudan a cerrar la herida.  Se cosen las cortadas principalmente para que dejen de sangrar y para reducir la cicatriz.

Quemaduras

Quemadas graves que requieren de atención médica inmediata con aquellas en las que:

  • Hay dificultad en respirar
  • Más de una parte del cuerpo está quemada
  • Cuando la quemada es en cabeza, nuca, manos, pies o genitales
  • Quemaduras de tercer grado
  • Quemaduras por agentes químicos, por explosión, por descarga eléctrica

Tratamiento:

  • Pon el área quemada bajo un chorro de agua fría por 15 minutos
  • NO pongas ningún ungüento ni nada sobre la quemada
  • No rompas las ampollas
  • Cubre la quemada con una gasa
  • Si la ampolla se rompe, lava y ponte una gasa

 

Quemaduras de primer grado: Son las que únicamente enrojecen la piel.  Son tratadas fácilmente en casa.  Mantén el área húmeda y cubierta.

 

Quemaduras de segundo grado: Cuando enrojecen y ampollan la piel.  Si son de tamaño mediano o grande, requieren atención médica

 

Quemaduras de tercer grado: Son las más graves pues la piel se deshace y deja expuesta la carne viva.  Normalmente se infectan y esto puede causar daños mayores.  Requieren de atención médica. El tratamiento es muy muy doloroso inclusive con la anestesia local que se pone y muy desagradable.  Además si se llega a infectar después de la curación (cosa común) tienen que hacerlo de nuevo: primero te quitan la piel y los nervios muertos y duele horrible.  Después con un instrumento que parece pela papas te levantan una sección de tu piel de un lugar donde no esté quemado para injertarlo en la quemada.

 

Con quemadas de tercer grado o graves de segundo grado tienes que pedir asistencia médica.

 

Moretones y torceduras

Si un moretón o torcedura se hincha y duele, no puedes mover la parte afectada
Si alguna articulación/hueso están fuera de lugar vas a tener que ir al médico

El tratamiento es el mismo que usan los deportistas:

Descanso – Hielo – Compresión (una venda) – Elevación

Dolor

Lo mejor es el Tylenol.  Ten cuidado de no excederte ya que podrías estar ocultando una fiebre, la cual es importante para saber la gravedad de la herida.

Si el dolor persiste por varios días, hay que visitar a un médico.

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Ultima actualizacion: 14 mayo, 2016 a las 19:25