¿Quién se Autolesiona?

Características Psicológicas Comunes de quienes se Autolesionan

Hablando en términos generales, es gente que:

  • Se invalidan / aborrecen fuertemente
  • Son hipersensibles al rechazo
  • Están crónicamente enojados, casi siempre con ellos mismos
  • Tienden a suprimir su enojo
  • Tienen  niveles muy altos de sentimientos agresivos, los cuales desaprueban de manera contundente, y normalmente o los suprimen o bien los dirigen hacia ellos mismos
  • Son más impulsivos y les falta más control sobre sus impulsos
  • Tienden a actuar de acuerdo a su estado de ánimo del momento
  • Tienden a no planear para el futuro
  • Están deprimidos y piensan en el suicidio o en al auto-destrucción
  • Sufren de ansiedad crónica
  • Tienden a la irritabilidad
  • No se consideran como hábiles para manejar situaciones difíciles
  • No tienen un repertorio flexible de técnicas para hacer frente a situaciones
  • Tienten que no tienen suficiente control sobre cómo manejan su vida
  • Tienden a ser evasivos
  • No se ven como personas con poder o autoridad

La gente que se autolesiona (automutila) tiende a no ser capaz de regular bien sus emociones, y parecería que hay una impulsividad basada en cuestiones biológicas.  Tienden a ser un tanto agresivos y es probable que su estado de ánimo al momento de hacerse daño sea una versión intensificada de un estado de ánimo que traen consigo desde hace tiempo (Herpertz 1995).

Al momento de la autolesión (automutilación) , Simeon et al (1992) encontraron que la mayoría de las personas presentan de manera más intensa dos estados emocionales: el enojo y la ansiedad, ambos siendo ya parte de sus rasgos de personalidad.  Linehan (1993a) encontró que la mayoría de los que se hacen daño presentan conductas dependientes a su estado de ánimo, actuando de acuerdo con las demandas de su estado emocional presente en lugar de considerar deseos y metas a largo plazo.

En otro estudio, Herpertz (1995) encontró que además de la poca regulación de emociones, impulsividad y agresión de los autolesionadores,  también presentan una gran cantidad de agresión suprimida, altos niveles de auto-hostilidad y poca planeación:

Podemos resumir que los autolesionadores normalmente desaprueban de emociones e impulsos agresivos.  Si no logran suprimirlos, nuestros hallazgos indican que los dirigirán hacia ellos mismos… Esto apoyado con los reportes de pacientes en que indican que normalmente consideran sus actos de autolesión como una manera de aliviar una tensión intolerable resultado de un estresor interpersonal (p. 70)

Dulit et al (1994) encontraron varias características que presentan la gente que se autolesiona (automutila) con trastorno de personalidad limítrofe:

  • Más probable que estén en psicoterapia o en medicación
  • Más probable que presenten diagnóstico de depresión o bulimia
  • Probabilidad de suicidio más acentuada
  • En su historial, más intentos de suicidio
  • Menos interés y actividad sexual

En un estudio de bulímicos que se autolesionan (Favaro and Santonastaso, 1998), los sujetos que sus actos de autolesión eran parcialmente o casi completamente impulsivos, tuvieron puntajes altos en medidas de obsesión-compulsión, somatización, depresión, ansiedad  y hostilidad.

Simeon et al (1992) encontraron que la tendencia de autolesionarse aumenta a la par que la impulsividad, el enojo crónico y la ansiedad somática aumentan.  Lo más alto esté el nivel de enojo crónico inapropiado, lo más severo el grado de la autolesión. También encontraron una combinación de agresión y un pobre control de impulsos.

Población

Conterio y Favazza estiman que el 0.75% de la población occidental presentan conductas de autolesión.  Estudios más recientes de Estados Unidos estiman que el 1% de americanos se autolesiona. En una de sus encuestas en 1986, encontraron que el 97% de los que contestaron fueron mujeres, y cumplían con el perfil de un típico autolesionador:  mujer, entre 25 y 35 años de edad, que se hace daño desde su adolescencia.  Tiende a ser de clase media o alta, inteligente, bien educada y con un historial de abuso físico y/o sexual, o bien de un hogar con al menos un padre alcohólico. Desordenes de la alimentación fueron frecuentemente reportados.

El tipo de autolesión que realizan fue la siguiente:

– Cortarse: 72%
– Quemarse: 35%
– Pegarse: 30%
– Interferencia con la curación de heridas: 22%
– Arrancarse el pelo: 10%
– Romperse huesos: 8%
Varios métodos: 78%

Los encuestados admitieron haber realizado, en promedio, 50 actos de autolesión; dos terceras partes admitieron haberse realizado una lesión durante el último mes.  Cabe señalar que el 57% alguna vez tomaron una sobredosis de droga, la mitad de ellos por lo menos cuatro veces; y una tercera parte de toda la muestra esperaban  morir antes pasar cinco años.

La mitad de la muestra había estado hospitalizada debido a la autolesión (un promedio de 240 días).  Únicamente el 14% dijo que la hospitalización les ayudó mucho, el 44% dijo que les ayudo poco, y el 42% que no les ayudó en nada. Sesenta y cuatro por ciento intentaron terapia como pacientes externos (60 sesiones en promedio): el 29% indicó que les ayudó mucho, 47% un poco y el 24% que no les ayudó.  Treinta y ocho por ciento había ingresado a Urgencias del hospital debido a heridas por autolesión (una media de 3 visitas).

¿Las Mujeres se Autolesionan más?

Las mujeres no se autolesionan más que los hombres, más bien son más visibles.

Aunque los resultados de encuestas informales vía el Internet y los usuarios de los grupos de apoyo en línea no demuestran una predisposición femenina tan marcada, los números del estudio de Conterio muestran que hay más mujeres que tienden a utilizar este recurso que los hombres. Miller (1994) asegura que una razón es que las mujeres están socialmente formadas y acostumbradas a internalizar el enojo y los hombres a externalizarlo. A la par, debido a que los hombres están socialmente entrenados a reprimir sus emociones, cuando tienen que mantenerlas dentro de sí mismos no les causa tanto agobio ni problema.

Ya desde 1985, Barnes reconoció una diferencia estadísticamente significativa al ser diagnosticado en su admisión a un hospital de Toronto debida al sexo del paciente autolesionador : fue más común que a las mujeres se les diagnosticara como presentar un “disturbio situacional transitorio”, y a los hombres diagnosticarlos con un problema de abuso de substancias. En ambos casos, una cuarta parte de la muestra fueron diagnosticados con trastornos de la personalidad.

Barnes sugiere que se toma más  “en serio” por los médicos a los hombres que se autolesionan; únicamente el 3.4% de los hombres se les consideró con problemas situacionales transitorios, comparado con el 11.8% de mujeres.

Sin embargo hay que considerar que en general las estadísticas consideran la gente que recurre a servicio de ayuda,  y hay más mujeres que acuden a estos servicios que hombres.

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