alcaldia-circasa-colombiaA raíz del caso de una niña que atentó contra su humanidad en el colegio San José de Circasia, el rector hizo un análisis y afirmó que no hay programas para hacer seguimiento a estos estudiantes.

Javier Ramírez Valencia, rector del colegio San José de Circasia, aseguró que los comportamientos de autoagresión en menores de edad no reciben la atención necesaria por falta de profesionales y programas sicológicos en el Quindío.

Esta afirmación la hizo después de la situación que se presentó la semana pasada, cuando una adolescente de 13 años se profirió varias heridas en sus brazos dentro de un baño de la institución, el funcionario afirmó que desde el plantel no se puede hacer seguimiento a estos alumnos a causa de la falencia en sicólogos y orientadores, además del poco fortalecimiento en proyectos desde la gobernación. “Acá todos los días atendemos casos de estudiantes que se autolesionan, pero a pesar de que nosotros les damos la atención primaria no contamos con el personal. En el colegio hay 1.500 alumnos y solo tenemos una orientadora, y sin ir más lejos en Circasia hay por lo menos 5.000 estudiantes y la comisaría de familia del municipio solo tiene dos sicólogos”, dijo Ramírez Valencia.

El rector informó que en muchos de los colegios del departamento tienen esta problemática, menores que expresan sus situaciones emocionales causándose heridas leves en partes como los antebrazos o las piernas.
Además de las falencias desde las secretarías de educación, están las situaciones de los hogares disfuncionales, donde según el educador hay niños huérfanos de padres vivos. “A veces nosotros tenemos que ser los acudientes de los estudiantes, la familia cree que dejan a sus hijos acá y nosotros nos hacemos cargo de todos los aspectos de su educación”.

De esta forma, el llamado del docente es tanto para los padres como para las autoridades educativas, pues enfatizó en la importancia de hacer un trabajo conjunto con los dos sectores para garantizar la atención a estos menores. “Los padres deben ser más conscientes de sus hijos, estar más pendientes, pero además es indispensable un fortalecimiento institucional para tratar este tipo de comportamientos”.

 

El caso

El viernes pasado la joven de 13 años, estudiante del colegio San José de Circasia terminó internada en la clínica siquiátrica El Prado de Armenia después de cortarse el antebrazo con un bisturí en uno de los baños del plantel.

Según el rector de la institución, la menor se encerró después de que el coordinador de disciplina le informara que se iba a citar a sus acudientes por un comportamiento inadecuado que ella había tenido anteriormente. El educador se percató de la mala reacción de la adolescente e intentó alentarla con palabras para que saliera del baño. “El profesor le tocó varias veces pero ella no hacía caso, como parte del procedimiento nos vimos obligados a llamar a la comisaría de familia para que con un sicólogo atendieran a la menor”, dijo Ramírez Valencia.

Finalmente, cuando los funcionarios pudieron ingresar presentaba heridas leves en los antebrazos, las cuales habían sido propinadas por ella misma. Aunque las lesiones eran superficiales, fue trasladada de inmediato al hospital de la localidad, donde después de ser valorada por un médico general fue hospitalizada en la clínica El Prado de la capital quindiana.

Los docentes informaron que la niña había manifestado en días anteriores su deseo de no volver a clases, sin embargo, gracias a un trabajo del plantel para evitar la deserción, se vinculó a un equipo de microfútbol, lo que la tenía muy entusiasmada. “A ella le preocupaba que la fueran a expulsar del colegio o que su mamá la fuera a sacar, eso le dijo al coordinador, quien a pesar de hacerle saber que esa no era su intención no logró calmarla”, puntualizó el rector.

La familia de la joven se mostró altamente preocupada por el acontecimiento, por lo que expresó su tranquilidad al saber que mientras esté en el centro asistencial recibirá el tratamiento necesario para evitar que vuelva a herirse.

 

¿Qué es la autoagresión?

Según la siquiatra quindiana Ana María Cano Rentería hay dos tipos de lesiones autoinflingidas, la que se hace de forma patológica y la que no. La profesional aseguró que las que no  refieren  una patología son lesiones como tatuajes o piercings, los cuales a pesar de causar dolor y malformación no representan una conducta propia de una enfermedad. Sin embargo, aquellas que se hacen en estados de alteración, ansiedad o sicosis se deben a un desorden emocional o mental.

Cano Rentería dijo que estos comportamientos normalmente expresan una situación que la persona, o el menor, no entiende o no sabe cómo manejar. La especialista enfatizó en el hecho de que cualquier tipo de lesión auto infligida debe ser atendida por un profesional, en un inicio por el servicio de urgencias o cita prioritaria. Allí un médico de primer nivel podrá hacer la valoración para determinar la gravedad del estado del paciente y tomar la decisión de remitirla a un especialista en siquiatría

FUENTE: cronicadelquindio.com a 7/08/2014

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